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domingo, diciembre 4, 2022

Selección nacional, caso Eyvi Ágreda y el desprestigio del Congreso

La reconocida campaña futbolística de nuestro seleccionado nacional, con 14 encuentros victoriosos, sumado al regreso de su capitán con doblete incluido ante Arabia Saudita, sin duda, representa uno de los hechos más relevantes del nuestro orgullo nacional. El fútbol siempre es así, en los triunfos entusiasmo desbordante, en la derrotas sentimiento de frustración, cólera y hasta rabia. Estamos en momentos de una verdadera perumania.

En plena discusión, de que si Paolo jugaba o no en el mundial de Rusia, un hecho cubría de luto e indignación, el caso del fallecimiento de Eyvi Ágreda, esa mujer que concitó la atención nacional hace unos 40 días cuando fue víctima de un horrendo acto de feminicidio, y que volvió a las pantallas una vez conocido su deceso, y que, además, se olvidará, como muchos otros, con el paso de los días.

Eyvi Ágreda es sólo una de las miles de víctimas de feminicidio en el Perú, una más de las gruesas estadísticas de provincianas que van a Lima en busca de oportunidades, que en su lugares de origen le son negadas. Las estadísticas indican que más de 120 mujeres fueron asesinadas el año pasado por sus acosadores o parejas, ENDES 2017 de INEI también ha señalado que dos de cada tres mujeres es víctima de abuso sexual, físico o psicológico, ya sea por el hombre que conocen o con el que viven.

La salida a la creciente ola de feminicidios, no debe de abordarse solamente desde el plano de la coerción, es también importante la educación, y óiganlo bien, educación con enfoque de género, lo niños tienen que ser educados en el sentido que su masculinidad no se afianza con dominios machistas y atropellos, que ser masculino no implica ser patriarca; no hay duda que la mejor manera de salvar la vida de las mujeres pasa por educar desde las escuelas, y lo repito, educación con enfoque de género.

Y entre fútbol y feminicidio, terciaba las noticias de las flores importadas, los TVs y frigobares llevadas a cabo por los que recibieron el encargo de fiscalizar y ser oposición desde el Congreso. Primero el obstruccionismo en la etapa PPK, luego su resistencia a ser controlados por la contraloría, seguido de su actitud bochornosa para evitar que las cooperativas de ahorro y crédito, sean supervisadas por la SBS, etc.

Nuestro congreso, y su bancada naranja en particular, también han expresado no estar a la altura de las exigencias nacionales, con un Héctor Becerril atarantando al Fiscal José Pérez en la Comisión de Fiscalización, o el caso de la comisión Lava Jato, que de la manera más cínica posible, investiga a todos, menos a Keiko; ni que decir de doña Beteta haciendo el ridículo en la Comisión de Presupuesto. Qué nivel para pobre, al que la bancada fujimorista, lo ha colocado a nuestro congreso, en sus dos años, que lo están presidiendo.

Fuerza Popular se convirtió en una máquina trituradora de la imagen del Congreso Nacional, no hay duda que el bajón en las encuestas de su jefa es un claro indicativo que el 2021, a ese ritmo, corre el riesgo de no pasar ni a la segunda vuelta, siendo esa noticia, de concretarse, tan feliz como la que nos está dando nuestro seleccionado bicolor y, de no ser así, tan ensombrecedor como el fallecimiento de Eyvi Ágreda.

 

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