martes, octubre 4, 2022

Pedro Castillo: un año sin rumbo en el Perú, un año en el limbo con el profesor

Las cinco investigaciones por corrupción ahogan al presidente, mientras cunde la inestabilidad y la agenda de cambios ha pasado a un segundo plano al cumplir 12 meses en el cargo. 

Muchos pensaban que Pedro Castillo no alcanzaría a cumplir un año en el gobierno. “Él y su entorno han protagonizado, durante su administración, 237 situaciones polémicas. Es decir, cada 36 horas, en promedio, el Ejecutivo fue centro de un nuevo cuestionamiento”; sin mencionar que el mandatario enfrentó dos pedidos de vacancia por parte del Congreso que, aunque fracasaron, dejaron a un presidente que, según analistas, está concentrado exclusivamente en esquivar los ataques políticos y no en gestionar un país 

El presidente peruano, Pedro Castillo, un año en el cargo, desde fines de mayo, las diligencias de las investigaciones de la Fiscalía por presunta corrupción multiplican los indicios de que el entorno del mandatario -tanto funcionarios como parientes- sacó provecho económico del Estado. Sin embargo, el gabinete de ministros se ha concentrado en defenderlo ante cada nueva revelación. En medio de este clima, enrarecido también por decenas de destituciones, han quedado de lado las promesas de cambio a favor de los sectores más vulnerables con las que el maestro rural llegó al Palacio de Gobierno. 

El exdirigente sindical del magisterio se descarrió, por los ataques del Congreso y al caer en la misma corrupción que otros presidentes y autoridades de gobiernos regionales y locales.  

Casi todos los que han sido mandatarios en Perú desde 1990 están presos, enjuiciados, en detención domiciliaria o en proceso de extradición. Uno, Alan García, se suicidó en 2019 para evitar una investigación del fiscal por los sobornos de la constructora brasileña Odebrecht. 

En el balance de la gestión de Castillo, para la politóloga María Paula Távara es importante recordar que él no esperaba llegar al Gobierno. El maestro rural no aparecía en las encuestas de primera vueltahizo una campaña cara a cara en casi todo el país andino y trató de presentarse como una opción distinta a los partidos cuyos líderes están bajo investigaciones o desprestigiados por décadas de corrupción en la política. Sin embargo, el fundador de la formación política que lo invitó a ser candidato, Vladimir Cerrón, está inhabilitado para ejercer cargos públicos por una sentencia de corrupción. 

“Este es un año sin rumbo, en el que la oposición asedia constantemente al Ejecutivo: a veces sin causa alguna, a veces con discursos falsos, otras veces a raíz de los errores o aparentes delitos de Castillo. Un conjunto de actores que no le perdonan haber ganado siempre que pueden le meten cabe”, agrega Távara. 

Según la analista, los hechos por los cuales la fiscalía investiga a Castillo son parte de un conjunto de prácticas que están “en el entramado social del país”. “Lo único que diferencia la corrupción del presidente y su entorno de la corrupción de los grandes partidos es el volumen. Castillo no trabaja con Odebrecht, pero sigue las mismas prácticas de los gobiernos regionales y locales de adjudicación de obras y cobro de cupos”, anota.  

Decenas de exgobernadores regionales están presos desde la década pasada con sentencias por corrupción, e incluso algunas autoridades locales y regionales actúan como operadores políticos de mafias de la minería ilegal, la tala ilegal, la invasión de tierras y el narcotráfico. 

Sobrevivir y salvarse 

“Castillo no tiene un horizonte claro de lo que quiere: en un momento quiere plantear una reforma agraria o una nueva Constitución, y al día siguiente solo le interesa sobrevivir y salvarse de las acusaciones de corrupción”, prosigue Távara, analista y profesora de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. De acuerdo con el exministro de Agricultura del primer gabinete de Castillo, Víctor Maita Frisancho, el peor error del presidente de origen rural y campesino ha sido responder a los ataques y la confrontación del Congreso y “dejar de atender a la población e incumplir las promesas de campaña”. 

“Se dejó de realizar los grandes proyectos y megaproyectos: el Gobierno debió seguir trabajando con la población con hechos y con obras. Eso no se muestra posiblemente en este primer año de gestión”, señala Maita, bachiller en Derecho, ganadero quechua y ex presidente de la Confederación Nacional Agraria, el gremio más importante de la agricultura familiar, que abastece el 70% de la canasta familiar en Perú. 

Algunos méritos 

El ex ministro Francke destaca que, dentro de todo, la buena reputación del país en términos macroeconómicos se ha mantenido debido a la política de estabilidad fiscal, pese a que la inflación se ha disparado en el mundo. “También he visto la comparación de la vacunación contra la covid-19 y tenemos mejores indicadores que el Reino Unido, Japón y Estados Unidos, además de un buen control de la cuarta ola en estas semanas”, añade.  

En una conferencia de prensa con los corresponsales de medios extranjeros, el ministro de Economía, Óscar Graham, comentó que Perú ocupa el tercer puesto con mayor porcentaje (88,5%) de vacunados con al menos una dosis en Latinoamérica, después de Chile (93,8%) y Argentina (90,3%). El control de la pandemia ha sido importante para la recuperación de las actividades económicas, y entre enero y abril de este año el PIB creció en un 3,8%. El año 2021 cerró con un 13,5% de variación anual del PIB, luego de la caída de 11% en el 2020 a causa de la cuarentena y la pandemia de coronavirus. 

Las cuatro carpetas de la Fiscalía 

La permanencia de Castillo en Palacio de Gobierno no depende, en última instancia, de él debido a las investigaciones fiscales por los presuntos delitos cometidos en funciones o a la opinión pública creciente que espera elecciones generales anticipadas. 

Una de las críticas más frecuentes al presidente peruano ha sido la cantidad de ministros que ha colocado, como parte de los malabares para responder a la oposición o para defenderse de las investigaciones que lo acorralan. Por ejemplo, ha habido siete ministros de Interior en un año. La inestabilidad se mantiene en el Ejecutivo, a la espera de las próximas batallas con el Congreso y una ciudadanía harta de la corrupción en la política. 

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