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lunes, noviembre 28, 2022

Tres Quebradas, una concesión con idealismo y resultados en Mariscal Cáceres

CASCADA CRISTINA. Ubicada en la concesión para conservación
CASCADA CRISTINA. Ubicada en la concesión para conservación

Ubicada en el caserío de Bagazán en el distrito de Pachiza y en las provincia de Mariscal Cáceres. Una linda historia.

Por: Lenin Quevedo

Las Tres Quebradas, es una concesión para conservación ubicada en la provincia de Mariscal Cáceres, el distrito de Pachiza y el caserío de Bagazán, una comunidad involucrada en los procesos de transformación.
Se tratan de 4176 hectáreas de bosque, cuidadas por ocho socios del lugar que han hecho posible que hasta el momento, a pesar de la extensiva actividad ganadera de la zona, principalmente de familias altoandinas, han logrado mantener en pie enormes árboles que cuentan siglos y que hacen posible que las lluvias aun acompañen a la zona.
Segundo Pizango, expresidente de la Asociación , indica que siempre se dice que los que se dedican a la conservaión es porque son ociosos. “Ustedes son locos, qué ganan, quién les paga, porque no quieren dormir con su mujer se van a dormir en la montaña”, refiere que les decían.
“La gente que trabaja en conservación no es loca, tampoco ociosa, por el contrario es inteligente; porque conservar montañas es conservar vidas y no solo para nosotros sino para el mundo entero”, agrega el sabio “Pizanguito”, como es conocido. A sus 32 años, es uno de los personajes más reconocidos de su comunidad por su liderazgo y por haber puesto en marcha el proceso de conservación.
Tal como indica Karina Pinasco de Amazónicos por la Amazonía; Tres Quebradas, está trascendiendo de los abuelos, hacia los hijos y los nietos, quienes hoy se nutren de los conocimientos de sus padres.
Un ejemplo de ello es Miguel Pizango, justamente hijo de Segundo Pizango, quien a sus 10 años ha comprendido a profundidad la importancia del medioambiente para el mundo, ya que su sueño es convertirse en un gran conservacionista en el futuro. “Yo estoy orgulloso porque mi padre ha pensado en la vida de otros, no como otros padres que no se acuerdan de sus nietos, ni de sus hijos y eso me hace sentir muy orgulloso”, dice Miguelito, con tal convicción que nos hace meditar en la esperanza que significan niños como él, así criados, amando el bosque.
“Hemos tenido muchas dificultades por la migración y por la caza furtiva y lo positivo es que en el presente eso ha disminuido mucho”, nos dice Kenner Caballero, presidente de la Asociación de Protección Tres Quebradas.
Cristina del Águila, directora de políticas públicas de AMPA, refiere que a principios de este año se realizó un monitoreo biológico en la zona y se demostró que el incremento de la fauna se había dado y también se habían encontrado menos casquetes de bala. “Esto quiere decir que el trabajo que están desarrollando los socios de esta asociación es bastante bueno, haciendo que la flora y la fauna se recupere”, refirió.

Cuando dejaron de ser locos
“Pasó el tiempo y se revirtieron las cosas, ya no nos decían locos, sino vivos y pasábamos momentos críticos en la sociedad y en la familia”, refiere Segundo Pizango, recordando los días en los que sin recibir nada a cambio y muchas veces viviendo el riesgo de la molestia de sus hijos y esposa, seguían cuidando el bosque, como un acto de rebeldía, pasando por alto las miradas rabiosas de quienes veían en ese bosque la posibilidad de seguir generando dinero, tirando para ello abajo a los árboles.
“Felizmente las personas que siempre hablaban mal de nosotros, lo vienen entendiendo en este momento, porque el tema de conservación, ellos se dan cuenta, que mejora sus vidas”, dice Kenner Caballero.
Karina Pinasco, refiere que encontrarse con este grupo humano, lo que hace es entregarle una sensación de alegría. “De saber que nuestra vocación está encaminada hacia el cumplimiento de algo mucho mayor que simplemente el día a día”, dijo.
Pero el orgullo de estas personas llega a convertirse en una razón existencial. Como diría Kenner, “nosotros como concesionarios, tenemos el orgullo de ver todos los días este hermoso paisaje, estos hermosos bosques que conservamos para el futuro”. ¿Qué mejor sentimiento que el de mantener libre de la avaricia el bosque que cobija a tu pueblo.
Pero hay algo más importante y es la siembra de las semillas que garantizan que lo que en el presente permanece, seguirá en el futuro. “Si es que nosotros hemos podido hacer esto, esperamos que nuestros hijos profesionalmente ya lo dirijan. Nosotros con nuestra ignorancia hemos hecho algo grande; pero nos vamos a rajar la espalda para darles educación adecuada para nuestros hijos”, nos dice un emocionado Segundo Pizango, uno de esos personajes que siempre se recuerdan cuando se piensa en los que tienen el ideal a flor de piel, aquellos que ayudan a ver el futuro con esperanza.

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