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domingo, noviembre 27, 2022

Maestros dignos de su salario y estudiantes dignos de su rendimiento

Hay un nuevo lenguaje totalmente fuera de lo razonable que salió últimamente entorno a la deuda social a los maestros: recalcular la cuantiosa deuda que debe ser cancelada. Cada docente tiene una resolución expedida por las ugeles de cada provincia. En esa resolución los de la categoría C pasan de los 50 mil soles, y los de la categoría A y B, de 50 mil soles hacia bajo. Y los que ya recibieron, dice que tendrán que devolver.

¡Qué tal idiotés y tomadura de pelo es esto! A cual “iluminado” que tiene barro en el cerebro le ha salido esto. Esto es una deuda estipulada para ser pagada por la misma ley 30137 que el mismo gobierno central genera los respectivos presupuestos para ser gestionada su consecución y pago por cada gobierno regional.

Algunos gobiernos regionales como Arequipa le arrancaron al gobierno central una mayor cantidad de millones, esto demuestra capacidad de su gobernante regional; todo lo contrario con el gobierno regional de San Martín, cuyos gobernadores desde la gestión de César Villanueva hasta la actualidad, no le sacaron ningún presupuesto ambicioso al Estado para pagar a sus maestros. Al contrario se conoce que algo de dinero sobrante se fue a parar en el erario nacional.

Una gestión que sabe hacer su trabajo, que sabe ubicarse para gobernar por el bien del pueblo y que sabe atender las demandas sociales del sector salud, de los maestros, jamás le puede sobrar dinero para retornarlo a la caja fiscal. Esto no solo es incapacidad financiera, sino también delito por omisión al compromiso de los sectores demandantes. Los gobernantes deben entender que la deuda social que le tienen por ejemplo a los maestros, no es ninguna dádiva, ni la caja de los huevos de oro para que pongan su mirada y puedan sacar de ahí tajadas de muchos remanentes, o destinar ese presupuesto al pago de la demanda social de otros sectores o a diversos bolsillos que podrían irse a parar.

Por otra parte existen dos propuestas que deberían ser consensuadas y convertidas en ley. La primera, que el docente de Educación básica regular debe cesar a los 55 años y no como está estipulado hoy hasta los 65. Con esto no solo se estaría dando oportunidad a mucha gente que sigue esperando oportunidad de trabajo en educación, sino que ese mismo docente cesante tenga más posibilidades de ir abriéndose caminos de proyección económica hacia el futuro.

La segunda propuesta: el docente debe cesar con un piso salarial de 3 mil 500 soles. No así con miserables propinas que reciben los actuales cesantes de 400 a 500 soles. Que un docente cese con 3 mil 500 soles de una manera permanente, no es un exceso, si comparamos con el haber mensual de los docentes de los países vecinos, ellos ganan mucho más del doble de los maestros peruanos.

En Argentina, un maestro de educación primaria de hasta un año de antigüedad gana 8.846 pesos argentinos (570 dólares) por 20 horas semanales. El sueldo sube a 11.937 pesos (769 dólares) con más de 24 años de experiencia.

En Uruguay, un maestro que comienza su carrera percibe 24.722 pesos (875 dólares), también por 20 horas de aula. Al final de su carrera, esta remuneración puede escalar a 40.526 pesos (1.434 dólares).

Brasil paga a sus profesores 2.298 reales (737 dólares) por 40 horas semanales. Este sueldo es el mínimo nacional fijado para los trabajadores de la enseñanza. En Chile, el salario promedio por 35 horas semanales fijado para un maestro de enseñanza básica con menos de cinco años de experiencia ronda los 600.000 pesos (860 dólares).

El magisterio peruano ocupa el segundo lugar entre los países con los salarios más bajos. Mientras que el país con el sueldo más alto de sus profesores es Chile, le sigue Argentina, luego Ecuador.

En el caso peruano para que el docente se retire a los 55 años ganando un piso salarial de 3 mil 500 soles, debe ser producto de una iniciativa legislativa, es decir, trabajo del Congreso con parlamentarios que se identifiquen con la clase magisterial de los peruanos.

De aprobarse esta ley estoy más que seguro que se esfuma toda amenaza de huelga indefinida de los maestros. Siempre las medidas de lucha magisteriales, fueron por demandas económicas y por reivindicaciones de estabilidad laboral. Todo lo demás viene si primero hay un justo trato económico, de tal forma que ese docente se vea oxigenado económicamente para seguir preparándose y estudiando mucho más. Los resultados, lógicamente la institución y los estudiantes lo dirán.

Espera el magisterio peruano que esto se haga realidad este año 2018, y tengamos maestros dignos de su salario, de su trabajo y dignos estudiantes de su rendimiento.

 

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