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18 de Octubre: La Liberación del Pensamiento

Lic. Christian Marquina Alvan
Director de la Casa de la Cultura sede Tarapoto

«La vida se desliza y nosotros pasamos”. “Si en la nueva Era nos priváramos totalmente de todo lo que conlleva la Jñàna (*) podría ocurrir que tengamos la impresión de no haber vivido plenamente, o de haber confiado o esperado pasivamente en que el mañana nos hubiera deparado las experiencias correctivas que habríamos necesitado, y de ese modo, siempre en equilibrio inestable entre lo que fuimos y lo que queríamos llegar a ser, habríamos seguido un camino incierto hasta que en los días póstumos nos sorprendiera la enfermedad y la muerte.” (Raynaud,1951) (Ferriz Olivares, 1991)

Con estas profundas reflexiones sobre lo efímero de nuestra existencia terrenal, nos adentramos en uno de los episodios más trascendentales, pero aún poco comprendidos, de la historia espiritual y cultural contemporánea: el Éxodo del Saber.

Todos nosotros, en algún momento de la vida, sentimos la necesidad de buscar un mayor entendimiento, una luz que guíe nuestros pasos hacia una existencia más plena y equilibrada. A lo largo de la historia, la humanidad, hija de Dios no ha sido nunca dejada sin Guías capaces de encender en sus seguidores el deseo de trabajar por un ideal superior. Hoy, nos unimos en estas palabras para comprender cómo el 18 de octubre de 1990 marcó un antes y un después en la forma en que entendemos la espiritualidad, inaugurando una verdadera liberación del pensamiento.

En efecto, el Éxodo del Saber, emprendido el 18 de octubre de 1990 por el Maestre Dr. David Juan Ferriz Olivares a la cabeza de cientos de discípulos y participantes, no fue una simple mudanza física, sino un acto heroico, apostólico, para rescatar y preservar las enseñanzas fidedignas del Maestre Dr. Serge Raynaud de la Ferrière. Este Éxodo consistió en la salida de los centros de poder originales en Caracas Venezuela hacia Lima-Perú ¿La razón? Esos espacios se habían convertido en centros de deformación y aniquilamiento del Sendero del Saber y sus seguidores, conocido como el “Discipulado Modelo del Saber”. Esta partida representó la redención y el surgimiento de un pueblo diferente, consagrado a una búsqueda incesante de la verdad en la naciente Era del Saber (Era Aquarius).

Para comprender este magno evento, debemos entender qué es la «Jñàna». La Jñàna no es simplemente leer libros o acumular datos; implica profundos estados existenciales de la conciencia: «LA JÑÀNA ES EL SABER ENTENDIDO COMO PENSAMIENTO, como unión en las diversas corrientes del pensamiento, pero fundamentalmente como Consciencia Bráhmica, no brahmánica en el sentido del brahmanismo, sino conforme es consciencia de creación, de creatividad, de vida…» (Ferriz, 1991)

Es el sendero del Saber, la conexión del ser humano con el universo a través de la investigación, vivencia y existencia del arte, la ciencia y la filosofía y la didáctica. Durante la Era de Piscis (los últimos 2000 años), la humanidad se centró en «creer» y en la devoción pasiva, simbolizada por la línea horizontal de la vida. Sin embargo, desde 1948 entramos en la Era de Aquarius, una época regida por el conocimiento, la investigación verdadera y la luz. El Maestre Raynaud de la Ferrière propuso un camino «vertical», donde la devoción (Bhakti) se ilumina con el conocimiento (Jñàna).

Históricamente, los éxodos siempre han sido liberadores. Así como Moisés guió a su pueblo por el desierto para preservar su identidad, o como Pitágoras salió de Samos para fundar su escuela en Crotona, el Dr. David Juan Ferriz Olivares tuvo que osar un éxodo. Fueron 26 días de travesía espiritual, desde el 18 de octubre en Caracas hasta el 12 de noviembre en Lima, buscando establecer un espacio protegido donde la línea vertical de la Cruz de Aquarius (la luz, la ley, el rayo y las ciencias sagradas) pudiera florecer sin ser sofocada.

Podría argumentarse, como hicieron algunos opositores en su momento, que el intelecto y el estudio son contrarios a la espiritualidad. Muchos preferían quedarse en un océano superficial, negándose a aceptar la profundidad y verticalidad del saber. Atacar la actitud de estudio e investigación, tildándola de «fríamente intelectual», es una equivocación profunda y un retroceso a las épocas oscuras. Hoy, el demonio ya no es entendido como un personaje mítico con cuernos, sino la ignorancia, el fanatismo, el dogmatismo y la incomprensión (conocido en sánscrito como el Avarana). El Éxodo del Saber fue precisamente la huida de ese dominio del Avarana moderno. Quienes se opusieron al Reajustamiento Doctrinario intentaron tapar el sol con un dedo, ignorando que los nuevos tiempos exigen raciocinio, intuición despierta y un dinamismo vanguardista.

El 18 de octubre representa, por tanto, una victoria para la humanidad. Es la victoria del Saber sobre el oscurantismo. Este éxodo nos invita hoy, a cada uno de nosotros, a no ser simples espectadores de nuestra vida, sino a alcanzar una genuina seguridad interior a través de la percepción de la realidad.

La enseñanza de estos lustres Maestres nos llama a despertar. Nos anima a integrar la ciencia, el arte, la filosofía y la espiritualidad en nuestro día a día. Que este recuerdo histórico no sea solo letra muerta, sino el impulso para un nuevo dinamismo en la Nueva Era, construyendo juntos un mundo unido por la Sabiduría. Liberemos nuestro pensamiento, abracemos el estudio y hagamos de nuestra propia vida un faro de luz y conocimiento para las futuras generaciones.

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