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domingo, abril 21, 2024

Hace décadas Ciro Alegria afirmo: “La última batalla para conquistar la selva tiene que ser dada por la cultura”

 La Amazonía: la cultura como resistencia

Por Róger Rumrrill

Pero la cultura es hoy, asimismo, en la Amazonía, una poderosa fuerza de resistencia frente a los desmanes del extractivismo obsceno y arrasador sobre la naturaleza y de la insólita disonancia de los negacionistas de los Pueblos Indígenas No Contactados y en Aislamiento Voluntario (PIACI) y de todas las hordas que han convertido al capitaloceno en su piedra filosofal.

La Amazonía en un punto de no retorno

En vísperas de la Cumbre de Presidentes de la Amazonía, que se realizó del 8 al 9 de agosto pasado en Belém do Pará, Brasil, el Foro Social Panamazónico (FOSPA), La Red Eclesial Panamazónica (REPAM) y la Asamblea Mundial por la Amazonía (AMA) difundieron un documento aterrador con la siguiente conclusión: que la Amazonía está en un punto de no retorno, al borde mismo de un colapso sistémico.

El documento apuntaba sin medias tintas las causas y orígenes de esta catástrofe: deforestación, incendios, contaminación de las aguas y suelos por agroquímicos, narcotráfico, minería, hidrocarburos, monocultivos de soya y palma aceitera y ganadería.

Este extractivismo rampante es el “modelo” económico en los 8 países que integran la Organización del Tratado de Cooperación de la Cuenca Amazónica (OTCA): Perú, Brasil, Ecuador, Colombia, Bolivia, Surinam, Guyana y Venezuela.

En la Amazonía Peruana, de acuerdo a las cifras oficiales y estudios recientes de entidades privadas, el sistema extractivo-mercantil y primario exportador ha destruido y deteriorado los ecosistemas de vida de la naturaleza con los efectos y resultados previsibles: más pobreza de miles y millones de personas.

Como ocurre en todo el Perú, en la Amazonía, de acuerdo al Instituto Nacional de Estadística y Desarrollo (INEI), la economía no sólo no ha crecido, sino ha caído a niveles sísmicos. En Ucayali: -5.0%; Madre de Dios: -4.7 por ciento; Amazonas: -1.1%; Loreto: 0.2 %. Un ejemplo de que la pobreza sigue extendiéndose como una pandemia en la Amazonía es la Región Loreto: de 34.6 % de pobreza en 2021, ha escalado a 39.8% en 2022.

El caso de Loreto es el registro y la fotografía de un Estado como el peruano, capturado por las élites económicas y políticas y con altas tasas de corrupción: las inversiones en el período 2003-2022, de acuerdo a estudios del destacado economista loretano Róger Grández Ríos, fueron de 12,300 millones de soles con fondos provenientes del canon petrolero.

Pero esos fondos, que deberían haber mejorado la calidad de vida de la población, fueron devorados por la corrupción, por obras sobrevaloradas y mal hechas. Por el obrismo que produce coimisiones y que financia la elección de políticos militantes de la cacocracia.

La cultura como la resistencia

En este contexto de crisis sistémica y estructural que ha infectado al Perú con las pandemias del coronavirus, la pobreza y la corrupción, la cultura y el arte asoman en la Amazonía como la resistencia. Como la fuerza creadora que ilumina las conciencias; que reafirma las identidades; que aproxima al amor, a la comprensión y valorización de la Madre Naturaleza; que genera solidaridades y como dice Paulo Freire, la educación y el libro no cambian al mundo, pero cambian a las personas que van a cambiar al mundo.

Como en ninguna época y período de la historia amazónica-una historia marcada por los ciclos económicos del mercantilismo colonial, el extractivismo mercantil, el caucho, el petróleo, el narcotráfico, entre otros actualmente en todas las mayores ciudades de la Amazonía Peruana se vive un boom editorial, pictórico y de euforia y crecimiento del arte popular, danzas y canciones, sobre todo en las festividades que se celebran en las fiestas patronales.

Acabo de estar en la fiesta patronal de la Virgen de las Nieves en Yurimaguas, una celebración emblemática que congrega a miles de yurimaguinos que llegan a Yurimaguas de todo el Perú y el mundo. Las imágenes, los símbolos y las representaciones culturales se enriquecen cada vez más. Ahora la “Vaca loca” ya no está sola como en el pasado reciente. Ahora le acompañan el “Toro Loco” y el “Becerro loco”.

En Iquitos, la editorial “Tierra Nueva” ha editado centenares de libros en los últimos años; lo mismo ha hecho “Trazos” en Tarapoto y la Dirección Desconcentrada de Cultura del Ministerio de Cultura de San Martín, en Moyobamba. Todo este auge editorial ha sido un estímulo para los escritores, sobre todo los jóvenes de las nuevas generaciones y un impulso sin precedentes para el crecimiento de la lectura principalmente en las escuelas.

Otra de las manifestaciones artísticas que está alcanzado altos niveles de desarrollo y de calidad estética es la pintura que, a fines del siglo XIX y principios del siglo XX, se caracterizó por ser una pintura figurativa, paisajística, a la que denominé, junto con la literatura descriptivista, de selvismo. Hoy en día los pintores amazónicos asumen todos los estilos y técnicas de la pintura moderna, pero siempre recreando su axis mundi; el mundo mágico y mítico amazónico. Gino Ceccarelli, Christian Bendayán y Yando, recientemente fallecido, son tres buenos ejemplos.

Es necesario remarcar que, en esta nueva y renovada ola de expresión pictórica amazónica, está emergiendo una generación de pintores de origen indígena de gran calidad formal y estética. Lo genuino y auténtico de la mayoría de estos pintores es que, como el caso de Rember Yahuarcani, pintor witoto que ya alcanzó notoriedad y reconocimiento internacional, recrean los universos míticos de las culturas indígenas, reafirmando sus identidades y los saberes, las prácticas, los conocimientos, cosmologías y cosmovisiones que son la matriz de la cultura amazónica.

El diario “El Comercio” publicó en su edición del 6 de agosto de este año, un decálogo de Rember Yahuarcani titulado “Sobre el fuego que no se extingue” donde el pintor expresa: “En los mitos fundacionales de cada nación indígena, encontramos respuestas a preguntas de una vigencia absoluta que nos han acompañado desde el génesis de la humanidad”.

De la resistencia cultural a la resistencia política y social

Estamos seguros que de la resistencia cultural y artística que ahora está generando una conciencia de cambio y transformación en la Amazonía, se pasará a una resistencia política y social con la unidad y cohesión del pueblo.

Porque la Amazonía Peruana, lo hemos anticipado hace más de una década y esa premonición está más vigente que nunca con la crisis global, será en el próximo futuro el espacio geopolítico, geoeconómico e hidro político del Perú en el siglo XIX.

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