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lunes, noviembre 28, 2022

El auto “chejo”

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Eran las 10 de la noche y piloteaba mi nave, era mi moto Honda, del año 2014, era uno de esos días donde el silencio y la oscuridad cubrían la pista, regresaba de una reunión en Tarapoto con destino a la tricentenaria ciudad de Lamas, ruta conocida y tranquila, ruta que inspira confianza, ruta que pide velocidad.

Rodaba tranquilo y confiado, cuando de pronto vi una luz que brillaba aproximadamente a 500 metros de distancia y que venía a mi encuentro, luz que venía casi por el centro, pero aun así respetando la línea, hecho que me daba confianza para seguir avanzado tranquilo ya que supuse que era una moto lineal, el móvil parecía ir conducido por alguien que llevaba prisa ya que a pesar de estar de bajada cada segundo que se acercaba percibía que aceleraba más.

Todo transcurría bien, faltaban pocos metros para el encuentro, diría yo unos diez para cruzarnos, cuando de pronto algo extraño le ocurrió a mi moto, “alguien” maniobro el timón e hizo que me abriera un poco más, dándole espacio al móvil para pasar, fueron segundos sin control y me dejé guiar, solo sentí una ráfaga de viento que cruzó soplando fuerte mi rostro, la luz pasó aproximadamente a dos metros de mí, pero la presencia fue más cerca ya que por poco me hace perder el equilibro y caer al pavimento, este hecho provocó que luego de segundos del cruce me detuviese para mirar atrás, fue grande mi sorpresa al ver que no había sido una moto lineal que pasó por mi lado, sino un auto con un solo faro de luz, un bendito auto “CHEJO”, auto de un irresponsable dueño que no le importó el peligro que corrían tanto él como conductor, así como otros que se cruzarían en su camino.

A veces pienso que fue un ser sobrenatural que maniobro el timón para librarme del peligro, para librarme quizás de la “pelona”, para liberarme de una muerte fija, ya que si habría mantenido la línea que llevaba hubiese impactado directamente con el auto.

¿Cuántas veces amigo lector te ha pasado lo mismo?, ¿cuántas veces te has cruzado con un auto “chejo”?, quizás muchas, podemos ser personas que tratamos de conservar nuestra seguridad, pero siempre hay quienes hasta sienten placer de estar al margen de la ley, y manejar sus vehículos de cualquier forma, por ello debemos estar alertas, porque quizás esta vez me salve por obra y gracia de algo o alguien, pero tal vez la próxima no viva para contarlo, “ya que no creo que este medio escrito reciba historias desde el más allá”.

Es bueno precisar que en cualquier hora del día pero especialmente con la llegada de la noche se deben extremar las precauciones al conducir un vehículo motorizado, porque siempre hay sorpresas esperando en el camino.

La conducción nocturna, en la ciudad o carretera está restringida por la menor visibilidad que tenemos de otros vehículos, peatones y obstáculos en el camino. Lo que en el día puede ser un simple obstáculo, en la noche se puede convertir en verdadero problema al tener menor tiempo para anticipar “sorpresas” y por consecuencia tendremos menos tiempo para reaccionar y salvar la situación.

Ruego a Dios y le pido a usted amigo lector que cuando conduzca lo haga con responsabilidad y no sólo pensando en usted sino en los que podrían cruzar en su camino, ruego a Dios también que cuando conduzcamos nos permita ver y ser vistos y si no pasa esto espero verlos en el mas allá.

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