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martes, diciembre 6, 2022

El coronel casco del Alto Mayo

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La historia nos dice que Moyobamba era una ciudad apaciblemente hermosa, los recuerdos y las historias contadas por nuestros abuelos, ponían en manifiesto la calma de un lugar de ensueño y tradición. El terremoto del 90´derrumbó sus casas, pero no su cultura. Sus aguerridos hombres lucharon por lo que les pertenecía, y así, con valentía, muchos de esos héroes fueron fusilados. Hoy, la sangre invade las calles del Alto Mayo, la inseguridad se ha vuelto la enemiga que entra a nuestra casa y se sienta a la mesa para compartir el pan de cada día.

Al principio emanaban aroma a interés por trabajar en temas de seguridad. A fines del mes de enero del 2015, el General PNP Roger Paredes Jessen, jefe de la Región Policial de San Martín, con orgullo, presentó al coronel Gastón Ramos Colque, como encargado de la DIVPOL Moyobamba. Resaltó que la política de mando estaría basada en tres objetivos: recuperar la confianza de la ciudadanía, acercamiento hacia la ciudadanía y trabajar con transparencia. Estos objetivos se debían cumplir.

Ese discurso estuvo bacán, endulzó a muchos, pero luego se convirtió en susurros lejanos y superficiales. Como la paciencia de un cura cuando está atendiendo confesiones, y recomendándoles su penitencia, Ramos Colque, el “material nuevecito”, ha venido realizando un trabajo a paso de tortuga, sin resultados positivos.

Moyobamba ha logrado sobresalir por su cultura, hoy es una de las principales urbes turísticas y comerciales de la Amazonía Peruana. En la actualidad no existe una leyenda, existe una realidad. De rutas impresionantes y escenarios naturales que ésta enigmática selva posee y exhibe, la antigua Capital de Maynas, se ha convertido en escenarios de violencia y delincuencia. Sus calles son rutas del terror, las orquídeas se han marchitado, ya no calienta el sol incandescente, ahora nos atraviesan balas cargadas de violencia.

Como pan de cada día, es normal que un joven asesine a otro a vista y paciencia de todos, al estilo de sicariato colombiano, que las carreteras sean el blanco para los asaltos, que el casco sea una herramienta que favorezca la delincuencia y que los carteristas asalten a mano armada. La vida y la tranquilidad, se ha botado al tacho de basura.

¿Qué está sucediendo? Por qué se colocaron los ojos en mega operativos por infracciones por casco, con el fingido argumento de evitar accidentes, cuando sabemos que el tipo de casco que utiliza la mayoría de la población es el más inseguro del mundo. ¿Por qué se habló que los mega operativos son para evitar más muertes en las pistas?, sin embargo no se toman las medidas necesarias para la seguridad en las carreteras. ¿Por qué mejor no se realizan capacitaciones sobre seguridad vial en colegios, instituciones públicas y población en general?

Atrás quedó la apacible calma que tenían las personas para viajar, salir o simplemente trabajar. Esa tranquilidad se está transformando en un caos que puede generar más pérdidas humanas y materiales.

Aquí va la cereza del helado. Son más de 15 mil papeletas emitidas por casco en estos primeros meses del año, mientras tanto los actos delictivos siguen incrementándose.

Con la paciencia de una cocinera haciendo su pastel de cumpleaños, se efectúa un asalto a 80 metros de la comisaría de Pacayzapa, a vista y paciencia de todos; mientras tanto, un mega operativo de aquellos, sigue distrayendo de su accionar a los efectivos policiales que deberían resguardar las calles y hacer tareas de inteligencia.

Una pregunta revolotea por el aire: ¿Quiénes velan por nuestra seguridad?, son acaso los efectivos policiales acusados de secuestro extorsivo en la ciudad de Moyobamba, los policías corruptos o nuestro Coronel Casco y sus mega operativos. Mientras se exhorta a trabajar pensando en el bienestar de la sociedad, miles de interrogantes se van tejiendo en el pensamiento de muchos.

La seguridad ciudadana se desplaza por el desagüe, dejando así un olor de lo más repugnante en la sociedad y nos traslada a un escenario oscuro de delincuentes llenando nuestras calles.

Para el coronel, Moyobamba corre peligro por contar con tan peligrosos conductores de vehículos que no usan casco. A él no le importa que a los ciudadanos les metan punta a las 8 de la noche. Y así, seguimos teniendo papeletas por casco, mientras la inseguridad invade nuestras vidas.

“El Coronel Casco”, sus mega operativos y su indiferencia, lograron incrementar la delincuencia en Moyobamba y con ello, el terror en la sociedad.

Accidentes, asaltos y sangre… Y las preguntas sin responder también cuentan: ¿A dónde va el dinero de las papeletas? ¿Se queda todo en la Municipalidad? ¿Por qué Defensoría del Pueblo y la Fiscalía no pueden responder estas preguntas tan simples?

Aún hay más papeletas que interponer por cascos. ¡Vamos, sí se puede Coronel!… el casco es lo suyo…

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