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viernes, marzo 1, 2024

Reincremento de sembríos de coca es por inacción de gobierno

TIOS

Por: Jaime Antezana

El contexto abona esta hipótesis. Si bien es cierto que la gran mayoría de campesinos de la zona se vienen dedicando a la producción del cacao y café, como productos alternativos, cuya producción es por campañas y su precio actualmente oscila entre 4 a 5 nuevos soles por kilo, el cacao y entre 250 a 300 nuevos soles, el quintal de café, sin embargo, debido a que en las épocas de no cosecha no tienen ingresos mínimos, los campesinos vienen dedicándose nuevamente al sembrío de plantaciones de coca por su gran rentabilidad en el mercado negro y porque su producción es cada tres meses.
Un indicador de ese proceso de resiembra es que, en los últimos dos años, las incautaciones de droga se han incrementado considerablemente en la región San Martín. A ello se suma, dos elementos más: por un lado, que desde que Ollanta Humala asumió el gobierno nacional, ya no hay operaciones de erradicación forzosa de la hoja de coca en la región San Martin; y, de otro lado, es ostensible la reducción del apoyo del Programa de Desarrollo Alternativo y el olvido del gobierno regional y central. Esas son las razones que explican el (re) incremento de los cultivos de coca en la región San Martin.
Ahora bien ¿pero qué comunidades están dedicándose al sembrío de cultivos de coca?  Las comunidades del Alto Sacanche y sus distritos vecinos en la provincia de Huallaga, Saposoa; las comunidades del alto Pachicilla frontera entre el distrito de Pachiza y Saposoa; las comunidades de las márgenes del rio Huayabamba, Nuevo Chimbote, Dos de Mayo y del valle del rio Jelache (Primavera, Nueva Esperanza, Gran Pajaten y San Juan del Pajaten) en el distrito de Huicungo.
También, las comunidades de la margen derecha e izquierda del Huallaga en Campanilla como Shumanza, Perlamayo, Nuevo Jaén, Santa Rosa, Km 33, Viejo y Nuevo San Martín, La Unión, El Valle y Sion en la provincia de Mariscal Cáceres Juanjui; y los distritos de Pólvora, Nuevo Progreso y la periferia de la misma capital provincial, Tocache. Según información de la zona, las plantaciones de coca estarían de 3 a 5 horas de caminata de las comunidades en medio del cacao y café y entre los arboles grandes de montaña bien camuflados y pasan desapercibidos a la vista aérea.
Corolario, recientemente ha aparecido un grupo armado probablemente vinculado a la protección armada del tráfico de drogas en zonas de las provincias de Mariscal Cáceres y Huallaga, en un contexto signado por el rebrote de los cultivos de coca en la provincia de Mariscal Cáceres y otras provincias de la región San Martin. Es también probable que esta organización, no de cien hombres sino de menos, haya surgido –por el uso de polos y pantalones negros- del encuentro de los elementos residuales de la organización de “Artemio” y otros elementos del lumpen proletariado (pisacocas, mochileros, traqueteros, sicarios, etc.).
En suma, un grupo armado dedicado al transporte de drogas. Algo más: el día jueves 13 de junio pasado, ocho días después del avistamiento en la bocatoma de Juanjui, se difundió la siguiente noticia: que el martes 11 de junio, alrededor de las 6 de la tarde, moradores del sector de bombonaje, ubicado en Juanjuicillo Parte Alta, vieron un grupo de personas armadas con las mismas características de los vistos en el sector la bocatoma. El grupo estaba constituido por 30 a 40 personas. Uno de ellos cargaba una especie de cajón como una radio comunicación. Los hechos demuestran que su labor se intensifica.

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