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domingo, noviembre 27, 2022

Hacen falta huevos

conaromaycafe

Déjate llevar, déjate llevar, repites en tu cabeza. Comienzas a perder la concentración. No lo lograrás, otra vez no lo lograrás. Lo detienes. Le pides que pare. Él sabe qué hacer, pero no quiere hacerlo, no quiere parar porque está excitado. Por fin tu insistencia lo detiene. La oscuridad adormece tus pensamientos y gritas, pero nadie te escucha.

La noche es acariciada por una lluvia que no tiene pinta de acabar, mientras mi cuerpo se moja con esta garúa, mantengo seca mi tanga roja. Los pirotécnicos irritan mi tranquilidad y aunque el gusto me lo quiero dar yo, no dejo de pensar en el resto, en ese grupo de personas que no quieren darse el gusto, pero que terminan sirviendo a uno, dos o más seres repugnantes.

Yo no quiero que maten mis ganas, mis sueños, mi vida…No puedo cegarme y ser indiferente ante sacrificios sexuales de muchas mujeres. Seria hipocresía decir que este año será el mejor, cuando en realidad puede resultar ser un año más que se pinta de moretones y se ensucia de sangre, en donde los gritos pueden ser indiferentes y la carnicería humana, se puede convertir el pasatiempo aceptable ante todos.

La ONU Mujeres, en su Informe 2016 refiere que en 25 países en los que se comete mayor número de homicidios por cuestiones de género, 14 son latinoamericanos. El feminicidio sigue en aumento y la aplicación de la justicia continúa siendo limitada, con 98% de impunidad.

¿Celebramos la llegada de un nuevo año? ¿Queremos que el nuevo año sea mejor?, mientras tanto en la vida real seguimos observando a niñas violadas y descuartizadas en maletas. Mujeres con golpes y sangre por todo el cuerpo. Bebés que mueren antes de nacer por una patada de su padre en el vientre de su madre. Son cada vez más cercanos los casos de inocencias arrebatas en una infancia que es manoseada por la mano de su agresor.

Las 12 uvas, el champagne, la maleta, no nos ayudarán a cumplir nuestros sueños, eso no sirve de nada, porque existe vida y dolor más allá del calzón amarillo de año nuevo y duele saber que eso no cambiará con alguna cábala.

¿Desde cuándo nos matan? Nos matan desde que nacimos, desde que quisimos construir un mundo sin jerarquías, desde que empezamos a proclamar igualdad.

Nos matan cuando nos dejan el rostro moreteado. Nos matan cuando nos violan, cuando nos venden como esclavas sexuales y nos obligan a ejercer la prostitución. Nos matan cuando mutilan nuestros clítoris o cuando nos obligan a engendrar hijos. Nos matan cuando nos acosan sexualmente en el trabajo, nos pagan menos que a los hombres.

No podemos evitar que nos arrojen por una ventana, nos estrangulen, nos atropellen por la calle, nos den una cuchillada, un balazo o un golpe preciso. No evitaremos nada mientras que la indiferencia sea parte de nuestras vidas. Mientras sigamos pensando que todo es normal, no vamos a poder evitar que tu hija, mi sobrina o nuestra amiga sean víctimas fatales de la enfermedad mental que aquejan muchos hombres.

El amor y la vida se han dejado ultrajar, el maltrato y el lenguaje tirano se ha convertido el mejor acompañante de nuestros días y noches. La indiferencia al dolor nos ha vuelto seres fríos, egocéntricos y superficiales.

Que este inicio de año sea distinto, que de una vez por todas tengamos las agallas de detener la mano del agresor, de secar las lágrimas de una mujer y de devolver los sueños perdidos de aquellas niñas sin alma.

Exijamos tener más valentía, más serenatas y menos mensajes de texto. Que desvestirse con la mirada se vuelva costumbre, que la pasión invada sus vidas y que se mueran de ganas de comerse a besos en vez de odiarse por tonterías.

Que la risa mate a la tristeza, que los sueños nos dejen con insomnio y que los orgasmos nos dejen sin aire.

Porque hacen falta más huevos en el amor, para tener más amor para vivir la vida.
Voy por un par de huevos más… y ¿tú?

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