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martes, diciembre 6, 2022

Carnaval de Rioja visto por un riojano

recuerdoshugo

Un domingo por la tarde a fines de enero del 83, me fui a comprar en la botica de doña Deudomila, sin pensar lo que me iba a ocurrir, cuando faltaba pocos metros para llegar, la gente corría por todos lados, gritando “Corran, corran ahí vienen los negros”, de pronto me acorde que en época de carnaval los domingos salían grupos de jóvenes con la cara pintada con betún, aceite quemado y sapolin (Pintura negra para metal) con la finalidad de embardunar a cualquier transeúnte; a mis 12 años quedé totalmente irreconocible, mis padres solo me reconocieron por las muelas.

Al pasar el tiempo escuchar la palabra carnaval, para mí era sinónimo de correr el riesgo de convertirme en una víctima más de los negros, que después de Miércoles Ceniza, dejaban las huellas de sus manos en las paredes, que algunas casonas antiguas aun lo conservan.

Durante los carnavales, grupos de jóvenes se posesionaban de las esquinas para lanzar globos a las mujeres, recuerdo que en la esquina Candamo, donde hoy funciona la Municipalidad Provincial de Rioja, era de un grupo de amigos que lo integraban Rocoto (Karol Tafur) Chicharra (Richard Escalante), Walter Rodríguez Nolorbe (Zancudo, Edgardo Reátegui (Biscocho) entre otros que no recuerdo; ellos eran los más temidos por las chicas, imagínense que karon Tafur hacia llegar un globazo, a cien metros de distancia y caía en la cabeza de sus víctimas.

En otro extremo de la plaza, ubicada en la esquina que conducía al ex Colegio Santo Toribio, la mancha de los mujeriegos (Porque eran pura costillas) conformado por Tito Mori (Clavo) y de Eloy Villa (El Flaco) se dedicaban a echar agua con baldes, pero casi no les preocupaba carnaval porque más les gustaba tomar sus chelas.

Otro grupo de amigos arrojaban agua desde la azotea de don Estenio Vela, en fin en todas las esquinas nadie se escapaba de salir mojado, eso era lo que recordaba del carnaval, es por ello que cuando mi familia se fue a vivir en Tarapoto, escuchar el carnaval riojano, no me llamaba la atención, sin embargo 20 años después regresé para esa fecha, y encontré totalmente distinto la forma como se juega el carnaval, fiestas en cada barrio, hombres mujeres y niños lo disfrutan como si fuera un día antes de fin de mundo, pero gran parte se lo debemos a mucha gente, como a mi profesor Raúl del Águila, el popular shinelitas, quien con apoyo de muchos riojanos, dan vida a esas festividades.

Las cosas que más me gustan del carnaval de mi tierra, es volver a reencontrarme con muchos amigos, de infancia, que por distintas razones se fueron a radicar en el extranjero. Hoy más que nunca el carnaval riojano es el mejor de todo el oriente peruano. ¡Vamos todos a Rioja! Se los garantizo que se divertirán como nunca.

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