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martes, diciembre 6, 2022

No sabe, no opina

detintaypapel

Cuando el conductor comete una imprudencia, mira por el lado opuesto, alza la vista al cielo, emite silbido desentonado, hasta que el conductor amenazado, que quizá casi le choca, pase raudamente, seguro profiriendo lisuras, acompañadas de leoninas miradas. El imprudente es alguien que no sabe no opina. Con similar actitud, están cientos y miles de ciudadanos en todo el país, con la noticia mundial que ya se capturó al primer ex funcionario de haber recibido fuertes sumas de dinero de una empresa internacional coimera. Otros, acuden a poner velas encendidas al pie de un santo. Todos se acuerdan de Dios, con las manos juntas sobre el pecho, pidiéndole que por esta vez no se acuerden de su nombre, que no sean considerados en primera plana de los diarios, que no estén en los titulares de la radio y la televisión, que no sea el “figureti” de siempre. Dios es recordado en estas desesperadas circunstancias. ¿Por qué no se le recordó al Señor, antes de tomar la decisión de ser parte de ésta banda delictiva? Aunque, al parecer, los funcionarios que recibieron directamente las ingentes cantidades de dinero, solo fueron los enviados a recibir para hacer entrega directa o indirecta al verdadero “tiburón” de la corrupción. Por ésta comisión, el funcionario ha recibido alguna migaja monetaria.

Como para tapar o frenar cualquier sospecha, “el tiburón” sale a los medios de comunicación con acostumbrada pedantería, a insultar a aquellos “desleales funcionarios” por traicionar la confianza en desmedro de la economía y del desarrollo del país. ¿Alguien cree semejante hipócrita aseveración? Nadie cree. Todo el pueblo sabe que solo es para pretender tapar su supuesta imagen política.

Si este tema de combatir la corrupción, ya está en agenda, que de una vez, se are desde adentro, para poner a flor de tierra, a los tiburones, a los grupos políticos, a las organizaciones de profesionales, a las organizaciones de comerciantes, hasta alcanzar siquiera mediana limpieza funcional de la democracia. Alguien dijo que no hay mal que dure cien años. La corrupción está hasta en la sopa y nadie sabe y no opina. La corrupción está cancerada. La extirpación de raíz del mal es necesaria para propender a su cura; de lo contrario, solo será un simple maquillaje que pasa por agua tibia y convertirse en más de lo mismo. El pueblo espera de su gobernante. Si la cabeza está putrefacta, como la anterior gestión, el mal simplemente se expande por las redes inimaginables. Por eso, la cabeza de un gobierno, debe librarse del mal de la corrupción, si tiene pretensiones de hacer un buen gobierno. Para alcanzar este cometido, la cabeza debe llenarse del Espíritu Santo, para hacer una gestión positiva, de buena fe, con amor y los resultados serán halagadores para la comunidad y la historia.

Las oportunidades no son muchas, hay que aprovecharlas a las que se presentan, pero, de buena manera, con enfoque positivo. En las regiones, existen malas obras, elefantes blancos y otras no existen. Sin embargo, los responsables de tales ejecuciones, han sido premiados, siguen recibiendo más obras, son elegidos, son contratados en uno y más trabajos paralelos. Hay locales escolares con paredes que se desmoronan; carreteras con bicapa de medio año de duración, con huecos como si hubiesen recibió un ataque terrorista, con bolsones de aire como la piel del sapo; carreteras de penetración tan angostas que a las justas se desplaza una camioneta; canales de riego con inclinación al revés, que el agua en vez de bajar, sube, con laterales resquebrajados y pisos llenos de hueco, que al final son canales que no funcionan. En fin, sobran los ejemplos de la vida real; sin embargo, si se presenta la pregunta ¿Y, Cuánto ha costado la obra? La respuesta: millones y millones de dólares.

En buen lenguaje, hay absoluta carencia de vocación de servicio. La ejecución de obra se hace solo por el único factor: Dinero. No se piensa sobre el progreso de la comunidad, la satisfacción de la necesidad que sufren los pobladores. No, no, no. Dinero, dinero y más dinero. Sin embargo, los ejecutores de estas malas obras, son los que siguen recibiendo más obras y más obras. Y, no solamente se da en obras, también en puestos de trabajos.

Hay trabajadores de alguna institución del Estado, en donde está a tiempo completo, a dedicación exclusiva, recibiendo jugosa mensualidad, con dinero de nuestros tributos, que además recibe otros trabajos, otras obras, otras consultorías. No hace bien un trabajo, tampoco hace bien los otros; pero, sigue recibiendo más trabajos ¿Por qué? ¿Es sabio? ¿Es el único? Oh, no sabe, no opina, y sigue mirando el cielo.

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