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domingo, diciembre 4, 2022

Un cataclismo llamado “Odebrecht”

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La historia republicana está preñada de traiciones, entreguismos y felonías, basta repasar el episodio de la guerra con Chile, los empréstitos de Inglaterra, el despilfarro de los fondos provenientes del guano, el salitre y el caucho, ni que decir de la nefasta era Fujimori-Montesinos, y de los gobiernos de Alan García. El cataclismo de estos días, y que seguramente marcará época, es sin duda ‘Odebrecht’, matices más, matices menos, es una constante cancerígena.

Lava Jato es síntoma, enfermedad y metástasis, es toda la inmundicia junta, es la radiografía de sistema político colapsado y que exige regeneración moral y profilaxis institucional, es el sacudón que tal vez necesitábamos para desparasitar el sistema político que ha sido contaminado horizontal y verticalmente no importando si están son de derechas o de izquierdas, la corrupción es ambición y esta no tiene bandera, nacionalidad, ni ideología.

La política como servicio, sacrificio y apostolado se ha desvanecido, ‘Odebrecht’ es sólo una de las combis utilizadas para trasladar dinero sucio. El caso ‘Odebrecht’ constituye un desafío de interés nacional, si desde la sociedad civil actuamos con firmeza y decisión, tendremos una gran oportunidad para detener la corrupción a gran escala y obviamente, la impunidad que la alimenta.
La gigante brasileña arribó al país en 1979, durante el gobierno militar de Francisco Morales Bermúdez y opera aquí durante 36 años. En 1988, en el primer gobierno de Alan García, se hizo cargo de la construcción del proyecto Chavimochic, sistema para transportar agua a través de 276 kilómetros de túneles y canales para regar 144 mil hectáreas.

Según un informe de ‘Cuarto Poder’, en la década de los 90 Odebrecht se adjudicó 29 de las más grandes obras de construcción en todo el país. Según el informe final de la Comisión Investigadora de Delitos Económicos y Financieros del régimen fujimorista que presidió el desaparecido congresista Javier Diez Canseco, fue la constructora con más contratos ganados en la región en la época fujimorista, ¿ahora se entiende porque la bancada naranja no quiere investigar ese periodo?

En el gobierno de Toledo, Odebrecht obtuvo contratos por S/. 3,987’503,372. El monto casi se duplicó a S/. 6,797’984,583 en el segundo gobierno de Alan García, que dicho sea de paso recibió de esta empresa el regalo del Cristo de Chorrillos. Días después, la brasileña se adjudicaría el segundo tramo de la Línea 1 del Metro de Lima. El gobierno de Ollanta Odebrecht consiguió nada menos que S/. 24,409’599,441 en obras, es decir creció exponencialmente.

La legislación sobre delitos económicos necesitan ser perfeccionados, no es lo mismo un delincuente que roba una gallina a uno que roba, digámoslo profesionalmente, una cosa es un carterista, otra, el que lo hace con contratos direccionados, adendas amañadas, contralores corrompidos, fiscalizadores que se hacen de la vista gorda, jueces y fiscales controlados por el Poder político o económico, y lo que para muchos era un imposible, con periodistas aceitados. No es casual que muchos empresarios estén cada vez más interesados en el control político o el financiamiento a candidatos, el objetivo, conseguir facilidad, impunidad y dinero sucio.

Los peruanos estamos llamados a cerrar filas para que se investiguen todos los periodos presidenciales en los que Odebrecht tuvo participación, una investigación parcelaria y sesgada sólo alimenta aún más el desconcierto, las dudas y el escepticismo; que este cataclismo no nos derrumbe, ni política ni moralmente, que sea una oportunidad para regenerar moralmente el país.

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