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sábado, abril 1, 2023

Libertad y amor en el liberalismo

vocesdelacultura

Los conceptos alienantes del liberalismo, incubados más especialmente desde el siglo XVIII, han venido a desembocar en estas últimas décadas (en especial desde la llamada “Generación Y”, los famosos millenials o milénicos –es decir, aquellas personas nacidas a mediados de los 80- y la “Generación Z”) en una sociedad muy débil y poco desarrollada integralmente, en especial en áreas como la adaptación a los principios naturales de la vida o a las leyes universales de la existencia. Todo ello, debido a su tergiversada concepción de “libertad” (que más bien debería llamarse indisciplina, desorden o intemperancia). Así, la “idea dentro del aire” que más predomina hoy se puede expresar en esta frase: “yo hago lo que me da la gana con mi derecho y nadie me puede obligar a lo contrario”.

Es en resumen un modus vivendi que se rebela ante el más mínimo sentimiento de reglas, disciplina o control; protestando por nuestros derechos pero descuidando los deberes.

Por ejemplo, en el tema del “amor” la mayoría lo concibe como “tratar bien y siempre con reacciones ‘agradables’ ” PERO NO QUEREMOS VER QUE EL AMOR TAMBIÉN ES HACER COSAS “DESAGRADABLES”; como aquellos padres que no dejan que sus hijos (as) hagan sus caprichos (en la alimentación, las responsabilidades, etc.) SINO aquello que es lo mejor (a la luz de la Sabiduría más allá de los silogismos estrechos o los racionalismos abstractos).

Esto podemos aplicarlo en las instancias sociales también.

En ese sentido aportan los Maestres Dr. Serge Raynaud de la Ferrière y Dr. David Juan Ferriz Olivares, sintetizando sabiamente al expresar que: “LIBERTAD no quiere decir indisciplina. IGUALDAD no quiere decir uniformidad. FRATERNIDAD no quiere decir negligencia o abandono”. “LA LIBERTAD SE ALCANZA POR LA APLICACIÓN DE LEYES SUPERIORES SOBRE LEYES INFERIORES Y LA INCLINACIÓN AL BIEN”.

Esta situación general ya la vivía en 1950 el genial Premio Nobel de Medicina Dr. Alexis Carrel expresando que:

“Todos sienten el deseo de vivir según su fantasía. Este deseo es innato en el hombre, pero en las naciones democráticas se exacerba extrañamente y ha terminado por adquirir una intensidad verdaderamente morbosa (…) PARA EL HOMBRE MODERNO, PUEDE DECIRSE QUE NO HAY YA OTRA REGLA QUE EL CAPRICHO.”

“El hombre emancipado NO ES en modo alguno comparable a un águila que se cierne en la inmensidad del cielo. Se parece más bien a un perro escapado de su domicilio y errando al azar en el tumulto de los automóviles. Sin duda alguna, puede, lo mismo que el perro, comportarse según su fantasía. Puede ir donde le plazca, pero por ello no está menos perdido…”
Luego, señala a la INACTIVIDAD o pereza mental (la manía del racionaLISMO sustituyendo insanamente al uso equilibrado de la razón) como uno de los factores más fuertes para esta decadencia social:

“Hemos preferido a los claros y simples conceptos de la ciencia las elucubraciones del pensamiento filosófico del siglo XVIII. Nos hemos estancado en abstracciones en vez de avanzar hacia la realidad concreta. Sin duda alguna, la realidad concreta es difícil de asir. Y a nuestro espíritu le gusta el menor esfuerzo. Quizá la pereza natural al hombre le hace escoger la simplicidad de lo abstracto sobre la complejidad de lo concreto. Es menos arduo salmodiar fórmulas o dejarnos llevar por la somnolencia respecto a los principios que averiguar laboriosamente cómo están hechas las cosas y con arreglo a qué principios es preciso manejarlas.”

“Hay además un mayor número de espíritus capaces de formular silogismos que de captar exactamente lo concreto. Por eso, la humanidad se ha complacido siempre en manejar las abstracciones, aun cuando esas abstracciones le den una visión, incompleta y a veces totalmente falsa de la realidad. UNA COSA LÓGICAMENTE VERDADERA PUEDE SER PRÁCTICAMENTE FALSA (…) Para no equivocarse en la búsqueda de lo real, conviene basarse, no en representaciones o modos de ver del espíritu, sino en los resultados de la observación y de la experiencia.”

“Las naciones democráticas desconocen el valor de los conceptos científicos en la organización de la existencia colectiva. Ponen su confianza en las ideologías; sobre todo en la ideología liberal y en la ideología marxista, esas hijas gemelas del racionalismo del siglo de las luces.”

Todo ello deviene hoy en una mayoría de personas de baja calidad (física, mental, emocional, moral, social, espiritual) sumergiéndonos así en el “DILUVIO” o en una “LEGIÓN” (profundos símbolos bíblicos) de quiebra social.

“El individuo se ha adaptado mal al clima moral en que le ha obligado vivir la democracia moderna. EL NIVEL MENTAL NO SE HA ELEVADO PARALELAMENTE AL PROGRESO DE LA HIGIENE Y LA PEDAGOGÍA. La resistencia nerviosa, la capacidad de esfuerzo, la inteligencia misma, han disminuido desde que la intemperancia, la irresponsabilidad y el afán del “confort” se han convertido en cierto modo en reglas de la conducta.”

Ante esta alarmante situación de decadencia e incomprensión DEBEMOS seguir trabajando desde la Célula Familiar y las Instituciones Educativas (ver: www.elicnet.org) de todos los niveles, instituciones culturales, medios de comunicación, etc. Urge pues, que todas estas personas e instituciones vayan interiorizando y aplicando perseverante y pertinentemente los nuevos conceptos para una verdadera re-educación de la humanidad, conceptos como los que encontramos en el pensamiento de los Grandes Maestros y pensadores de la verdadera avanzada de la humanidad, que son aplicados en Fundaciones mundiales como la Magna Fraternitas Universalis (www.magnananet.org). En Tarapoto: Jr. Rioja 218.

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