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viernes, marzo 1, 2024

Descartar el ojalá el pase de la selección

¿Qué relación hay entre el fútbol y la política?

¿Quiénes son los protagonistas del fútbol? ¿Quiénes son los protagonistas de la política? Quién pasa por fuertes tensiones: ¿el que juega o el que observa el fútbol? Quién vive tensiones de sufrimiento: ¿los que gobiernan como políticos o los ciudadanos que elegimos?

Podemos hablar de una relación emotiva en los conductores de la política cuando un partido de fútbol juega su último compromiso para una clasificación a una etapa siguiente. En el caso nuestro de la selección peruana, de no ganar este encuentro del día de hoy con Nueva Zelanda, prácticamente queda eliminada para su participación en la copa mundial Rusia 2018, quedando relegada una vez más a 36 años de derrotas sin saborear lo que es vivir la participación en una copa mundial.

A consecuencia de esto la política quiere celebrar el triunfo, es decir, el presidente peruano anunció día feriado para el sector público, si acaso ganara la selección peruana. Cuando los conductores de la política no pueden celebrar sus logros, optan por los logros ajenos; por una área como el deporte futbolístico, que siendo independiente sus actividades, no dejan de sentir ser absorbidos por los fracasos de malos políticos que tenemos.

Porque si tuviéramos políticos que hagan de verdad sus trabajos, sin pensar enriquecerse como prioridad número uno, hace años que tuviéramos grandes semilleros deportistas saliendo de los colegios, sobre todo tuviéramos escuelas deportivas de primera calidad, donde se vaya seleccionando de una manera colectiva a futuras estrellas del fútbol.

Todos los convocados que hoy juegan en la selección, si bien es cierto, todos ellos tienen un pasado pletórico del deporte futbolero, pero si ponemos como regla de comparación al fútbol brasilero, nuestros convocados resultan ser una isla, es decir, una especie de suerte para estar en el lugar que están, mientras que la gran mayoría de niños y adolescentes, simplemente por no tener oportunidades para demostrar sus habilidades, se quedan sin más opciones que los sueños, o tal vez con tristes ilusiones de pretender alcanzar una meta deportiva, no logra, porque resulta casi una isla, y si acaso llega a la cumbre de jugar el fútbol profesional, a parte por supuesto de su dedicación y esfuerzo, será simplemente una casualidad.

En el argot deportivo y futbolero en este caso, para el choque de hoy de la selección peruana con Nueva Zelanda, y para futuros choques de mañana y de siempre, independiente de los resultados de nuestra selección, empezarán los ojalás (el plural es mío, no le corresponde a la gramática castellana), es decir, trato de entrar al contexto de millones de corazones peruanos que amanecieron pensando en la palabra OJALÁ.

El ojalá en el fútbol, en cualquier deporte y en cualquier actividad profesional, no debe existir, porque si ganamos un encuentro deportivo a través del espíritu emotivo de la palabra ojalá, los demás encuentros y actividades deportivas o profesionales, de seguro cosecharemos una derrota, porque el ojalá es para la persona que no está preparada, o en todo caso insuficientemente preparada.

Entonces pasar esta prueba para jugar en pos de la copa del mundo, debe ser con la palabra CAPACIDAD, es decir, nuestros once jugadores deben demostrar capacidad en la cancha durante los noventa minutos, y esta capacidad inicial a seguir demostrando durante la jornada de varios partidos de casi un mes, no quiere decir, que nos aproximaremos a hacerle guiños de seducción y muecas de desafío futbolero para irnos en pos de la conquista de la copa mundial 2018.

Pero sí coincido que los peruanos debemos celebrar si la selección pasa esta última prueba para estar en los encuentros de la copa Rusia 2018.

Sin casualidad, sin ningún ojalá…solamente con demostrada capacidad.

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