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Historias de Tarapoto, 32

Por Willian Gallegos Arévalo

Cuando Tarapoto tenga alcaldes inteligentes nuestra ciudad se desarrollará dentro de su rol histórico que le corresponde; pero lo triste es que las oportunidades se pierden y las autoridades llegan a ser esos individuos de quienes siempre se dice que pasaron “sin pena ni gloria”. Y lo grave es que los ciudadanos somos los que terminamos perdiendo porque las autoridades no se interesaron por el interés general, el bien común y el bienestar general. El caso Ricuricocha es un caso evidente donde las autoridades están dribleando el problema, como si fueran Lionel Messi, y todo apunta a que el partido terminará en desastre.

Después del preámbulo volvemos a la historia del fútbol tarapotino. Y en este deporte cada pueblo tiene su propia ya escribimos historia y es especial y grande para cada uno de nosotros, porque siempre creemos que lo que nuestro y lo que vivimos es algo incomparable. Alguna vez escribí que en la década de los cincuenta y sesenta del siglo pasado en Chazuta se jugó el mejor fútbol del mundo y, tal como lo vi y viví, creo no haberme equivocado. Pero seguiremos hablando del fútbol tarapotino y cito textualmente a Salomón Yengle Rodríguez:

“Los partidos de fútbol se llevaban a cabo los domingos y feriados con mucha alegría y satisfacción, mucha concurrencia de aficionados que colmaban las orillas del rectángulo de juego vitoreando a sus ídolos locales de fútbol, anunciando las apuestas, como, por ejemplo, ¡Un becerro de ocho meses a favor de los chuchupe! (sic). No faltaba quien acepte la apuesta diciendo: “¡Aceptada! ¡Yo voy por los

Jergones!” Luego una mujer con un trapo verde como pañuelo largo en la mano atravesaba el campo de juego diciendo: ´¡Una páshna a favor de los Jergones¡´, que nadie aceptaba, porque decían que era una mujer endemoniada, que había tenido cuatro maridos y a todos había engañado, y que era una Runa mula,….”

Tengo mis propias historias sobre el fútbol tarapotino, pero como el libro de Salomón Yengle es realmente delicioso, lo sigo citando: “En cierta ocasión jugábamos en el distrito de Pilluana, un amistoso de fútbol, y minutos antes que el árbitro sonara su silbato al término del medio tiempo, se desencadenó una fuerte lluvia que corrimos jugadores y público asistente al río Mishquiyacu para recoger pescados que con la lluvia el cerro de sal de Pilluana desprendía agua salada y los peces morían en el río y cogimos muchos peces que boqueaban a flor de agua, terminando la tarde deportiva con un sabroso timbuchi con sus respectivos plátanos sancochados (inguiris) y masato mascado caliente”.

Pilluana fue la tierra de jugadores emblemáticos, como fueron Ricardo Mozombite Pinchi y el ahora economista Wagner Orbe Sánchez. Igualmente, del centro poblado de Shimbillo, salieron jugadores gloriosos como los Ushiñahua, y tanto que este poblado llegaría a ser símbolo de tierra de los futbolistas trejos con piernas y muslos de acero como los de los balseros ancestrales…. Seguiremos con las historias del fútbol tarapotino. (Comunicando Bosque y Cultura).

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