El cuidado de las nacientes de los ríos, las tomas de captación, la vigilancia ciudadana y el uso responsable del servicio son factores determinantes para garantizar la continuidad y calidad del agua potable y el saneamiento en la ciudad de Rioja.
En el ámbito comercial, la EPS Rioja S.A. fortaleció la facturación, amplió su base catastral y mejoró la micromedición. Como resultado, al cierre de diciembre de 2025 se registraron 8,233 usuarios activos, lo que representa un crecimiento del 7 % respecto a 2023, alcanzando una cobertura urbana del 97 %.
Este crecimiento se complementa con el cierre progresivo de brechas en saneamiento. En los últimos tres años, las conexiones de alcantarillado aumentaron en más de 1,200, pasando de 5,256 a 6,473, es decir, un incremento del 25 %. Gracias a ello, más de 1,200 familias dejaron el uso de silos o letrinas y se incorporaron al sistema formal, con impactos positivos en la salud pública y el medio ambiente.
La micromedición, considerada una herramienta clave para la eficiencia del servicio, fue reforzada con la renovación de más de 1,800 medidores en los últimos dos años. Esta medida permite que los usuarios paguen por su consumo real y fortalece la sostenibilidad financiera de la empresa. Asimismo, el uso de dispositivos móviles con geolocalización y registro fotográfico optimizó la toma de lecturas, redujo los tiempos de facturación y los reclamos comerciales, además de contribuir a la detección de conexiones clandestinas.

Los avances se reflejan en indicadores superiores al promedio nacional para empresas pequeñas. A enero de 2026, la EPS Rioja reporta una continuidad promedio de 20 horas diarias y una presión de 19 metros de columna de agua, niveles que garantizan un abastecimiento adecuado en la ciudad.
En infraestructura, destaca la ejecución de una IOARR que permitió renovar una línea de media tensión con más de 40 años de antigüedad, migrando a 22.9 kV en un tramo de 1.37 kilómetros. Esta obra demandó una inversión de S/ 500,855.61, financiada por el OTASS y ejecutada en 2025, asegurando un suministro eléctrico continuo y seguro para los sistemas de agua potable.
A esta intervención se suma la IOARR con CUI 2652190, orientada a mejorar la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) mediante la adquisición de equipos de bombeo y tableros eléctricos, con una inversión de S/ 631,523.71, reduciendo el riesgo de atoros y colapsos en zonas bajas. Además, la adquisición de un grupo electrógeno de 185 KVA por S/ 270,000 otorgó autonomía energética ante cortes eléctricos, garantizando la continuidad del servicio.
Otro avance relevante fue la asignación de un camión hidrojet por parte del OTASS, que permitió pasar de limpiezas manuales a mantenimiento preventivo mecanizado de las redes de alcantarillado, reduciendo riesgos sanitarios y tiempos de atención de emergencias.
En el componente ambiental, la EPS ejecuta el Mecanismo de Retribución por Servicios Ecosistémicos (MERESE) mediante un convenio con el SERNANP, desarrollando acciones de conservación en la cuenca del río Negro. Actualmente, siete beneficiarios han reforestado más de 13 hectáreas con cerca de 5,000 plantas, fortaleciendo la protección de las cabeceras de cuenca y la seguridad hídrica frente a la deforestación y el cambio climático.

La responsabilidad social se refleja también en la distribución gratuita de agua potable a zonas sin acceso formal. En 2025, con financiamiento del Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento por S/ 327,949.90, se abasteció mediante camiones cisterna a seis sectores de Rioja, beneficiando a más de 680 personas, programa que continuará en 2026.
Finalmente, la Oficina de Control de Calidad del Agua garantiza que el recurso distribuido cumpla con el Reglamento de la Calidad del Agua para Consumo Humano, mediante monitoreos diarios con equipos calibrados por laboratorios acreditados por INACAL. En paralelo, desde 2023 se ejecuta el Programa de Valores Máximos Admisibles, regulado por el MVCS, dirigido a usuarios no domésticos, con acciones de capacitación, fiscalización y sanción para proteger la PTAR y evitar el colapso de colectores, asegurando que los efluentes industriales cumplan los Límites Máximos Permisibles antes de su vertimiento al río Tónchima.
Estos resultados confirman que una gestión técnica, equilibrada y transparente del agua y el saneamiento mejora la calidad del servicio, pero requiere como complemento indispensable el cuidado de las fuentes hídricas, la vigilancia ciudadana y el uso responsable del recurso para sostener los avances alcanzados en Rioja.



