Las cifras oficiales confirman una reducción sostenida del robo de celulares, aunque persiste la duda: menos reportes no siempre significan menos delitos.
En el dos mil veinticinco, el robo de celulares en el país mostró una disminución, aunque mantuvo cifras elevadas. Según el Organismo Supervisor de Inversión Privada en Telecomunicaciones (Osiptel), durante ese año se reportaron un millón cuatrocientos sesenta y dos mil cuatrocientos ochenta y siete equipos robados, lo que representó una reducción de seis coma ocho por ciento frente al dos mil veinticuatro, cuando se contabilizaron un millón quinientos sesenta y nueve mil ciento veintiséis casos. En promedio, esto equivale a cuatro mil siete celulares robados por día o ciento sesenta y siete por hora, casi tres por minuto en el país.
El análisis del Osiptel, basado en datos del Registro Nacional de Equipos Terminales Móviles para la Seguridad (Renteseg), confirma que esta caída responde a una tendencia sostenida. En los últimos nueve años, los reportes diarios de robo disminuyeron en treinta y ocho por ciento, pasando de seis mil cuatrocientos cincuenta y seis equipos robados por día a poco más de cuatro mil al cierre del dos mil veinticinco. La entidad atribuye este resultado a medidas de control más estrictas, como el bloqueo de equipos robados, alterados o no registrados en la lista blanca del Renteseg, además de acciones estatales temporales contra la criminalidad.
El comportamiento mensual refuerza esta lectura. En diciembre de dos mil veinticinco se reportaron ciento veintitrés mil doscientos dos celulares robados, una caída de nueve comas setenta y cuatro por ciento frente al mismo mes del año anterior, cuando hubo ciento treinta y seis mil quinientos uno casos.
Sin embargo, el propio Osiptel advierte que estas cifras deben interpretarse con cautela. El indicador se basa en los reportes de los usuarios a las operadoras, por lo que solo refleja los robos denunciados. Así, la reducción puede significar que se roban menos celulares, pero también que se reportan menos casos. Aunque la tendencia es positiva, el desafío sigue siendo fortalecer la denuncia ciudadana para que la baja estadística refleje una mejora real en la seguridad.



