Lucas Rojas Ramírez, vecino de la cuadra 13 del jirón Bolognesi, en Tarapoto, expresó su profundo malestar debido a las graves afectaciones que sufrió su vivienda tras la intensa lluvia registrada el pasado miércoles. El desborde de las aguas provocó que su casa quedara completamente inundada, ocasionándole cuantiosas pérdidas materiales.
Según relató el afectado, el agua ingresó con tal magnitud que perdió colchones, ropa y otros enseres básicos. Además, varios artefactos eléctricos resultaron dañados, dejándolo junto a su familia en una situación crítica, sin condiciones adecuadas para descansar ni recuperar con facilidad sus pertenencias.
Rojas Ramírez indicó que el mismo día de la emergencia llegaron representantes de Defensa Civil, del Gobierno Regional, la Municipalidad, el Ministerio de Vivienda y otras instituciones, quienes realizaron el empadronamiento de los damnificados. En esa ocasión, les aseguraron que recibirían apoyo inmediato, incluyendo la entrega de colchones y otros insumos básicos.


No obstante, han transcurrido cinco días desde aquel compromiso y, hasta el momento, ninguna autoridad ha regresado para cumplir con lo prometido. El vecino señaló que continúa secando colchones y ropa al sol con la esperanza de rescatar algo, mientras su familia sigue durmiendo en condiciones precarias.
Ante esta situación, consideró que lo ocurrido ha sido una burla tanto para él como para los demás vecinos afectados. “Solo vinieron para tomarse la foto”, manifestó con indignación, señalando que han averiguado que en los almacenes del Centro de Operaciones de Emergencia Regional existen los insumos necesarios, pero desconocen por qué no han sido distribuidos.
Finalmente, detalló que en la parte posterior de su vivienda el nivel del agua superó los dos metros de altura, lo que ocasionó que su lavadora, refrigeradora y televisores quedaran sumergidos y se averiaran por completo. El vecino espera que en los próximos días llegue el apoyo ofrecido por las instituciones regionales y estatales, ya que la necesidad es urgente y la espera se hace cada vez más insostenible. Por: Hugo Anteparra



