El Índice de Progreso Social Mundial confirma una tendencia persistente a la baja, con la seguridad pública como uno de los principales lastres.
El Perú volvió a ubicarse en la segunda mitad del Índice de Progreso Social Mundial (IPSM), al alcanzar el puesto 84 entre 171 países, consolidando una tendencia de deterioro sostenida durante los últimos cinco años. Si bien el país registra una leve mejora de dos posiciones en comparación con 2024, cuando tocó su peor ubicación histórica, el avance resulta insuficiente frente a la magnitud de los problemas estructurales que enfrenta. Así lo advirtió Ruben Guevara, director general de Centrum PUCP, quien subrayó que el desempeño nacional sigue siendo preocupante, especialmente en el componente de Seguridad Pública, donde el Perú se encuentra en muy mala posición.
Por segundo año consecutivo, el país permanece fuera del grupo de naciones con mejores resultados en progreso social, un indicador internacional que evalúa la capacidad de las sociedades para satisfacer necesidades básicas, contar con infraestructura e instrumentos que mejoren la calidad de vida, y crear oportunidades para que las personas alcancen su pleno potencial. De acuerdo con Centrum PUCP, el IPSM se construye a partir de 57 indicadores sociales y ambientales, organizados en 12 componentes y agrupados en tres dimensiones clave: necesidades humanas básicas, fundamentos del bienestar y oportunidades.
En la primera dimensión se miden variables esenciales como vivienda, agua y saneamiento; en la segunda, aspectos vinculados a la salud y el bienestar; y en la tercera, factores decisivos como el acceso a la educación y las condiciones para el desarrollo de capacidades. Para Guevara, la lectura integral del índice evidencia que el ligero repunte no logra compensar los retrocesos acumulados, y pone en relieve la urgencia de políticas públicas efectivas, con énfasis en seguridad, servicios básicos y oportunidades, si el país aspira a revertir el deterioro y recuperar una senda de progreso social sostenible.



