Cuando un partido exige la salida del presidente y su bancada vota en sentido contrario, la pregunta no es solo política, es ética: ¿quién manda realmente y a qué intereses responde el Congreso?
La crisis interna en Alianza para el Progreso (APP) quedó expuesta luego de que su vocero, Martín Salas, cuestionara duramente a los congresistas de su propia bancada por no respaldar la moción de vacancia contra el presidente José Jerí, pese a que el partido, liderado por César Acuña, emitió un comunicado oficial exigiendo su salida. En declaraciones a Canal N, Salas afirmó que la bancada “está haciendo lo que le da la gana”, al desoír la posición partidaria y actuar, según dijo, en función de intereses particulares.
Ante la interrogante de cómo un partido puede pretender gobernar si su bancada no acata a su líder, Salas sostuvo que los cuestionamientos de la prensa sobre un presunto “pacto mafioso” quedarían en evidencia con esta conducta. “Ese pacto al que se refieren sería entre congresistas investigados por corrupción de funcionarios y otros delitos, que buscan su propio blindaje”, manifestó, remarcando que APP no está de acuerdo con la continuidad de José Jerí en la presidencia.
El vocero precisó que, más allá de exhortar públicamente, el partido no puede obligar a los legisladores a votar en bloque, pues la decisión final recae en cada congresista. “Invitamos a nuestra propia bancada a que apoye la vacancia; ahora veremos quién recapacita y quién decide sostener otra posición”, añadió. En esa misma línea, reiteró que los parlamentarios —sean de APP o de otras bancadas— que no respaldan la vacancia “están respondiendo a intereses” ajenos al bien común.
Finalmente, Martín Salas hizo un llamado directo a la ciudadanía de cara a los próximos procesos electorales, exhortando a ejercer un “voto inteligente” y a no respaldar a congresistas —incluidos los de APP— que cuenten con investigaciones por corrupción en curso. “No permitan que la corrupción se recicle”, sentenció, marcando distancia de los sectores cuestionados y trasladando la responsabilidad final al electorado.



