Por: Segundo Chuquipiondo Chota
Cuando una ciudad se queda sin alimentos, atención médica y diálogo político, la protesta deja de ser solo una medida de presión y se convierte en un espejo de las desigualdades históricas que el poder regional se niega a corregir.
Yurimaguas vive horas críticas. Por cuarto día consecutivo, la ciudad permanece prácticamente sitiada a consecuencia de la huelga indefinida acatada por el Frente de Defensa y Desarrollo de Alto Amazonas (FREDESAA), junto a organizaciones agrarias, productores y bases sociales, en protesta contra lo que consideran la indiferencia del Gobierno Regional de Loreto (GOREL) y el histórico centralismo iquiteño.
Las consecuencias ya golpean con fuerza el bolsillo y la mesa de las familias de la ciudad. El costo de los alimentos básicos se ha disparado. El racimo de plátano, que hasta hace pocos días se vendía a 20 soles, hoy alcanza los 35 soles. Las verduras y frutas, base de la alimentación popular, han seguido el mismo camino. Comer en Yurimaguas se ha vuelto por demás costoso en estos días de huelga.
“Nos sentimos afectados porque todo ha subido. Traemos nuestros productos desde lejos, pero la gente ya no quiere pagar esos precios. El problema no es la venta, es que la población ya no puede comprar por el costo que sube a diario”, señala Heidi Shapiama López, comerciante que llega desde el centro poblado La Muyuna hasta el mercado del Vado.
La vendedora cuestiona además el sentido de la huelga ante la inminente salida del gobernador regional. “Yo no entiendo por qué tanta huelga si al gobernador ya le quedan pocos meses. Parece que a los huelguistas no les afecta. Aunque también nos damos cuenta nosotros, todo es para Iquitos. ¿Y las demás provincias para cuándo?”, se pregunta.

Ciudad bloqueada y crisis humanitaria
Todos los accesos a Yurimaguas permanecen bloqueados, tanto fluviales como terrestres, impidiendo el ingreso y salida de personas y productos. Turistas han quedado varados, mientras se reportan emergencias médicas —un hombre con mordedura de serpiente y una mujer que dio a luz en la carretera— que no han podido ser atendidas oportunamente debido a los piquetes.
Las ambulancias y patrulleros policiales son los únicos autorizados a circular, en una ciudad donde el comercio, el transporte y la actividad económica han quedado prácticamente paralizados.
En medio de la tensión, se registraron actos vandálicos: personas ajenas a la protesta incautaron productos a vendedoras del mercado central, alegando actuar en nombre de la huelga. El presidente del FREDESAA, Julio César Vargas, rechazó estos hechos y fue enfático: “Son delincuentes disfrazados de manifestantes. La lucha es legítima, pero no vamos a permitir abusos ni saqueos”.
El trasfondo: centralismo iquiteño
La huelga en Yurimaguas tiene un trasfondo estructural: el centralismo histórico que concentra el presupuesto, las obras y la atención política en Iquitos, relegando sistemáticamente a las provincias.
De acuerdo con datos oficiales del propio Gobierno Regional de Loreto, más del 60 % del presupuesto anual se ejecuta en la capital regional y su zona de influencia, mientras provincias como Alto Amazonas, Datem del Marañón, Requena, Ucayali y Mariscal Ramón Castilla sobreviven con inversiones mínimas, obras inconclusas y servicios públicos colapsados.
En Alto Amazonas, esta realidad se expresa en carreteras deterioradas, hospitales sin equipamiento, colegios abandonados, limitada conectividad fluvial y una alarmante ausencia de proyectos productivos sostenibles.
Durante la gestión del médico René Chávez, este centralismo se ha profundizado, generando un creciente malestar social que hoy estalla en las calles.

Cuarto día sin acuerdos
Hoy jueves 29 de enero, los dirigentes del FREDESAA sostienen una nueva reunión con directores de línea del GOREL, luego de que fracasara el encuentro del miércoles 28 con el equipo de avanzada regional. Sin embargo, la demanda central no cambia: la presencia del gobernador René Chávez en Yurimaguas.
La Federación de Agraria (FEDEAGRA) junto a los arroceros, maiceros y diversas bases campesinas han anunciado que no ingresarán alimentos a la ciudad mientras no exista una respuesta política clara.
“Hay maltrato y burla por parte del gobernador. Estamos pidiendo que la población se adhiera voluntariamente. Los hermanos del campo ya saben que no habrá atención en los mercados. Esta es una medida tomada por la irresponsabilidad del gobernante regional”, indicó Julio César Vargas.
En este contexto, la congresista Ana Zegarra intentó asumir un rol de “mediación activa”, sin haber sido solicitada por las organizaciones sociales, lo que fue interpretado por algunos sectores como un intento de protagonismo político.
Responsabilidades y ultimátum
En un pronunciamiento oficial, el Frente de Defensa y Desarrollo de Alto Amazonas responsabilizó directamente al gobernador René Chávez y a sus funcionarios por la crisis, señalando su indiferencia, falta de voluntad política y desprecio hacia las provincias.
“La paralización, el desabastecimiento y el sufrimiento de la población son consecuencia directa de la ausencia del gobernador y su negativa a atender nuestras demandas”, sostiene el documento.
Al cierre de esta edición, las conversaciones continúan punto por punto, sin acuerdos concretos, mientras la población espera la llegada del gobernador regional, anunciada para este 31 de enero de 2026.



