Entre gestos diplomáticos y movimientos estratégicos, el Perú se mueve en el tablero de dos potencias. Mientras China consolida su peso económico, Estados Unidos intenta reposicionarse en una región clave.
El especialista en geopolítica Manuel Bernales Alvarado, director del programa “Geopolítica en RCR”, analizó la relación entre Perú y Estados Unidos tras la difusión de una fotografía del almuerzo entre el presidente José Jerí y el embajador estadounidense en Lima, Bernie Navarro. Para el analista, la imagen refleja el intento de Washington por recuperar influencia en América del Sur, donde China ya es el principal socio comercial del Perú.
En entrevista con la Red de Comunicación Regional (RCR), Bernales señaló que “no es que China esté avanzando, es que Estados Unidos está tratando de ponerse al día”. Remarcó que los gestos simbólicos no alteran la estructura económica: “EE.UU. no es el primer inversionista en el Perú, y si quiere serlo, tendrá una cuesta muy arriba”.

Precisó que Estados Unidos es apenas el tercero o cuarto inversionista y socio comercial, mientras que China ocupa el primer lugar. Añadió que Washington busca reposicionarse con anuncios como préstamos para la base del Callao y una estación espacial en Bayóvar, Piura.
Bernales subrayó que el vínculo con el gigante asiático está consolidado: “China controla más del 33% del comercio exterior peruano. Somos uno de los países del Pacífico sur occidental con relación más fuerte con China, pese a la distancia geográfica”.
En el plano político, sostuvo que los gestos diplomáticos no cambian la realidad económica. “Se puede cambiar el menú político para llevarse bien con EE.UU., pero el menú económico, jurídico y legal del Perú continúa”, afirmó.
Sobre la visita del secretario de Estado Marco Rubio a Lima, por los 200 años de relaciones bilaterales, consideró que se trata de un mensaje político claro de prioridad estratégica. Sin embargo, recordó que existe una agenda mayor entre Donald Trump y Xi Jinping, donde podrían abordarse las inversiones chinas en América del Sur.
En este escenario, el Perú se ubica en medio de una competencia global donde las cifras —como ese 33% del comercio en manos chinas— pesan más que las fotografías o los gestos protocolares.



