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Historias de Tarapoto, 57

Por Willian Gallegos Arévalo

El Club “Atlético Huracán” desplegaría una intensa actividad social y deportiva en la ciudad. Sus directivos y socios estaban imbuidos de ese espíritu institucional y de compromiso que se prolongaría hasta el día de hoy, como podemos verlos en su local, sito en la cuadra tres del jirón San Martín, bajo la presidencia de Ramiro Rivero Gonzales.

En la sesión del 07 de junio de 1954 programaron una fiesta bailable, que se realizaría el sábado 12 de ese mismo mes, en la casa de don Eliseo Vásquez, del barrio Partido Alto. Era alcalde de la provincia el ingeniero Manuel del Carpio Carrión. Para esa época, don Julio Samaniego Paz ya se había establecido definitivamente en esta ciudad y su ímpetu empresarial le dio otra dimensión a Tarapoto, que seguía compitiendo con Lamas. Ese mismo año, ante la renuncia de del Carpio, asumiría nuevamente la alcaldía don Julio Samaniego. Y es bueno recordar que, el médico Jorge Díaz García, en sus memorias, escribiría que, en 1958, encontró no más de tres carros en Tarapoto.

La programación de la fiesta generó un frenesí en los socios del club, como en la población. Como sabemos, un pueblo que no baila genera un escenario triste y sin optimismo. Los auténticos tarapotinos, alegres y simplones, sabían y saben bailar. El saber bailar hizo de esta ciudad la urbe que es ahora: dinámica y pujante, aunque desordenada. El célebre comediante francés, Moliere, diría en una de sus obras que el baile es parte de la esencia de la vida: “Todas las desdichas

de los hombres, todos los errores de los políticos y las derrotas de los grandes capitanes sucede por no saber bailar”. Si nuestros alcaldes y gobernadores supieran bailar, nuestra región sería líder en el escenario nacional. No me imagino a don Walter Grundel Jiménez bailando “Mi cariñito”, del Sonido 2000 o “La danza del petrolero”, de Los Mirlos; ni a mi alcaldesa Lluni Perea Pinedo, bailando “Cholita falsa”, de “Los Invasores”, de Progreso, del gran Shanti. Me gustaría verlos.

Para el caso de la fiesta realizada por los huracanenses se formaron comisiones para todas las actividades. Y lo detallamos, sin mencionar nombres, como se describe en el acta de la sesión de esa fecha, acordándose que “socio que baile o no baile, pagará su entrada”. Las comisiones fueron: contratar la orquesta, administrar la cantina, confección de tickets, venta de tickets, propaganda e invitación, arreglar el salón de baile, contratar las lámparas Petromax, buscar la leña, cocineros, vendedores de sopa de gallina, principalmente. Una tremenda logística organizacional para que la fiesta sea exitosa.

Después de un prolongado tiempo, recién el domingo 5 de setiembre se realiza una sesión especial para nombrar socios honorarios del club, y se invitan a Grimaldo Reátegui Wéninger (presidente honorario y futuro diputado), Juan Pablo Morí Mori, Julio Samaniego Paz, Washington Valdivieso Romero, Otto Tello Torres, Humberto del Águila Saavedra, Manuel Salomón Chú Chung. Faustino Purón, Alejandro Mainetto Reátegui. Dr. Arturo Falconí, Dr. Federico Kajat Chehade, Alfredo Rojas Valdivieso, entre otros. (Comunicando Bosque y Cultura).

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