Las cifras INEIrevelan que ambas ciudades han registrado incrementos que invitan a reforzar las estrategias de prevención y seguridad ciudadana.
El repunte en Moyobamba (31,5%) y Tarapoto (27,5%) durante el último año sugiere la necesidad de fortalecer la articulación entre municipalidades, Policía Nacional y sociedad civil, priorizando estrategias preventivas, patrullaje integrado y políticas públicas basadas en evidencia.
El reciente reporte del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), sobre la victimización a nivel nacional en la última década; en el caso de Moyobamba y Tarapoto, las cifras reflejan un repunte que genera preocupación en la región San Martín.
En el promedio general de las principales ciudades del país, la victimización pasó de 33,5% en 2015 a 29,3% en 2024. No obstante, el comportamiento de las capitales sanmartinenses presenta matices distintos.
En Moyobamba, el porcentaje de personas de 15 años a más que reportaron haber sido víctimas de algún hecho delictivo alcanzó 31,5% en 2024, cifra superior al 21,5% registrado en 2023 y muy por encima del 12,2% reportado en 2021, uno de los niveles más bajos de la serie reciente. Si se compara con el inicio del periodo analizado, en 2015 la capital regional registraba 33,6%, el incremento del último año rompe la tendencia descendente observada entre 2018 y 2022.

Por su parte, en Tarapoto, la victimización llegó a 27,5% en 2024, superando el 24,1% de 2023 y el 22,4% de 2022. En 2015, la cifra era de 16,4%, lo que muestra que, a diferencia de Moyobamba, la evolución en Tarapoto ha sido más fluctuante y con una tendencia general al alza en determinados periodos. El pico más alto en la serie para la ciudad se registró en 2017 con 18,6%, y posteriormente se observan variaciones que confirman un comportamiento inestable.
El informe del INEI precisa que el indicador mide el porcentaje de personas del área urbana que fueron víctimas de algún hecho delictivo en los últimos doce meses, constituyéndose en un termómetro directo de la percepción y experiencia de inseguridad ciudadana. Estas cifras plantean una alerta para las autoridades locales y regionales, especialmente en un contexto donde la seguridad ciudadana es una de las principales demandas sociales.
Más allá de los porcentajes, el desafío es recuperar la confianza ciudadana. los incrementos recientes en ciudades de San Martín confirman que la seguridad es un proceso dinámico que exige vigilancia permanente, inversión sostenida y políticas coherentes orientadas a proteger a la población urbana.
Acciones Conjuntas: Ante el repunte, más de 3,000 ciudadanos en Moyobamba se han unido en «juntas vecinales» para trabajar con la policía. Se destaca el uso de nuevas tecnologías y mejoras operativas para una respuesta más rápida, según el observatorio de Miniter al 2025.



