La muerte de la representante de San Martín reabre la reflexión sobre la fragilidad humana en la función pública y marca un nuevo relevo en la representación parlamentaria de la región.
El Congreso de la República vuelve a vestirse de luto tras confirmarse el fallecimiento de la legisladora Lucinda Vásquez Vela, integrante de la bancada del Bloque Magisterial y representante de la región San Martín, convirtiéndose en la sexta congresista que fallece durante el quinquenio 2021-2026. La noticia fue oficializada al mediodía del sábado mediante un comunicado institucional en el que el Congreso de la República expresó sus condolencias a los familiares, amistades y a la población sanmartinense por la irreparable pérdida.
Lucinda Vásquez Vela, de 67 años, murió cuando restaban pocos meses para la culminación del actual mandato parlamentario, previsto para julio de 2026. Su deceso se produce apenas dos meses después del fallecimiento del congresista Carlos Anderson, ocurrido el 26 de diciembre de 2025, hecho que ya había generado consternación en el ámbito político nacional.
Con esta nueva pérdida, el Parlamento acumula una cifra que ha despertado preocupación en la opinión pública: seis legisladores han fallecido mientras ejercían funciones en el actual periodo congresal. La cronología de estos decesos se inició en octubre de 2021 con la muerte de Fernando Herrera Mamani, de la bancada Perú Libre, a causa de un paro cardiorrespiratorio, en los primeros meses de instalación del Legislativo.
Posteriormente, en septiembre de 2023, el fallecimiento de Hernando Guerra García, congresista de Fuerza Popular, ocurrido en la región Arequipa, abrió un debate nacional sobre la capacidad de respuesta del sistema de salud en provincias y la atención oportuna ante emergencias médicas. El año 2024 resultó particularmente crítico: en julio, murió Enrique Wong Pujada, exvicepresidente del Congreso de la República y miembro de Podemos Perú, tras una prolongada lucha contra el cáncer. Su trayectoria política generó expresiones de reconocimiento desde diversas bancadas, pese a los cuestionamientos y sanciones que enfrentó en vida.
Dos meses después, en septiembre de 2024, el país quedó conmocionado con el hallazgo sin vida del congresista Hitler Saavedra Casternoque, de Somos Perú, en un hotel de Cusco, ciudad a la que había viajado en cumplimiento de actividades de representación. Las circunstancias de su muerte motivaron investigaciones fiscales y un intenso debate mediático.
En el caso de Lucinda Vásquez Vela, corresponde ahora al Jurado Nacional de Elecciones (JNE) activar el procedimiento de reemplazo. En este escenario, Raúl Espíritu asumirá la responsabilidad de representar a la región en el Parlamento y deberá integrarse a las comisiones de trabajo que queden disponibles tras la reorganización de su grupo político.
Así, el actual quinquenio legislativo registra seis reemplazos por fallecimiento, una cifra inédita en la historia reciente del Parlamento. Más allá de las diferencias políticas y las controversias propias del ejercicio congresal, estos hechos recuerdan la dimensión humana de quienes ocupan cargos públicos y la inevitable fragilidad que acompaña incluso a las más altas responsabilidades del Estado.



