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Dos sismos sacuden el Alto Mayo con minutos de diferencia y reavivan el recuerdo del terremoto de 1990

Aunque no se reportaron daños ni víctimas, los movimientos telúricos registrados en Rioja y Moyobamba recuerdan que el Alto Mayo permanece en una zona de actividad sísmica que exige prevención y preparación constante.

En la tarde del domingo 8 de marzo, dos movimientos sísmicos consecutivos sacudieron a las ciudades de Rioja y Moyobamba, en la región San Martín, generando preocupación entre la población, aunque sin dejar daños materiales ni víctimas, según reportó el Instituto Geofísico del Perú (IGP).

El primer sismo se registró a las 5:02 p. m. con una magnitud de 4.9, cuyo epicentro se localizó a 27 kilómetros al sureste de la ciudad de Rioja y con una profundidad de 18 kilómetros. De acuerdo con el reporte oficial del IGP, el movimiento fue percibido con intensidad III-IV, lo que significa que fue sentido claramente por la población, pero sin provocar afectaciones estructurales.

Apenas dos minutos después, a las 5:04 p. m., se produjo un segundo movimiento telúrico de magnitud 4.0, cuyo epicentro se ubicó a 24 kilómetros al sur de Moyobamba y con una profundidad de 15 kilómetros. En esta ciudad el sismo fue percibido con intensidad III, un nivel considerado leve, pero suficiente para generar alarma momentánea entre los habitantes.

Tras ambos eventos, las autoridades de Defensa Civil y del Centro de Operaciones de Emergencia Nacional (COEN) informaron que mantienen un monitoreo permanente de la zona para evaluar posibles efectos colaterales o reportes de emergencia en los distritos cercanos. Hasta el cierre de los reportes oficiales, no se registraban daños materiales ni personas afectadas.

Los sismos, aunque de intensidad moderada, despertaron en la memoria colectiva de la región el recuerdo del terremoto ocurrido el 29 de mayo de 1990, considerado uno de los eventos sísmicos más devastadores en la historia reciente del Alto Mayo.

Aquella noche, a las 9:34 p. m., un sismo de magnitud 6.0 en la escala de Richter sorprendió a la población de RiojaMoyobamba y la provincia de Rodríguez de Mendoza, en el departamento de Amazonas. La falta de preparación y la vulnerabilidad de las construcciones de tapial y adobe agravaron los efectos del desastre.

El balance fue dramático: 70 personas fallecidasmás de 1,600 heridos9,277 viviendas dañadas de un total de 30,600, lo que representó cerca del 30 % del parque habitacional, y 47,700 damnificados, según estimaciones del entonces Instituto Nacional de Defensa Civil.

Las provincias más golpeadas fueron Rioja y Moyobamba, donde se concentraron los mayores daños estructurales. En Rioja, por ejemplo, el 41 % de las 5,207 viviendas existentes resultó afectado, es decir 2,151 casas, de acuerdo con evaluaciones técnicas posteriores. En un estudio que analizó 2,387 viviendas, se determinó que 465 colapsaron390 sufrieron daños severos708 registraron daños leves y apenas 824 quedaron intactas, lo que representaba solo el 34.40 % del total evaluado.

En Moyobamba, aunque el impacto fue menor por su distancia del epicentro, más del 22 % de las viviendas resultaron afectadas, lo que equivalía a 1,325 casas dañadas de un total aproximado de 6,000.

La situación fue aún más crítica en varios distritos rurales. En Yorongos se dañaron 493 de las 665 viviendas, es decir más del 74 %; en Elías Soplín Vargas830 de 1,138 casas resultaron afectadas (casi el 73 %); en Posic283 de 433 viviendas sufrieron daños (más del 65 %); mientras que en Awajún se reportaron 277 viviendas dañadas de 581, equivalente a cerca del 47 %.

Incluso distritos que años después crecerían de forma acelerada, como Nueva Cajamarca, registraron entonces 320 viviendas afectadas, evidenciando la magnitud del desastre en todo el valle del Alto Mayo.

Hoy, más de tres décadas después, los sismos registrados este domingo no dejaron consecuencias graves, pero sí reafirman una realidad geográfica: la selva alta del nororiente peruano continúa siendo una zona sísmicamente activa, donde la prevención, la planificación urbana y la construcción segura siguen siendo tareas pendientes para evitar que la historia vuelva a repetirse.

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