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San Martín vuelve a clases con 260 mil estudiantes: El desafío de educar en medio de brechas, pobreza y esperanza

Invertir en la niñez, apostar por los jóvenes y fortalecer las capacidades de los maestrosen las aulas no solo se enseña a leer o sumar; se forma el destino de toda una región.

Necesitamos la participación de todos: no es solo infraestructura. También se trata de fortalecer las capacidades de los docentesincorporar la tecnología bien empleada y asumir que el compromiso de los padres de familia no debe limitarse a la cuota de la APAFAporque la mejor inversión está en nuestra niñez y nuestros jóvenes.

El sonido del primer timbre escolar volverá a escucharse este lunes 16 de marzo en la región San Martín, marcando el inicio oficial del año escolar 2026 para cerca de 260 mil estudiantes de los niveles inicial, primaria y secundaria, distribuidos en instituciones educativas urbanas y rurales. El tradicional “primer campanazo” simbolizará el retorno a las aulas después de las vacaciones, pero también recordará que el sistema educativo regional enfrenta todavía profundas brechas que condicionan el futuro de miles de niños y adolescentes.

La ceremonia central se realizará en la Institución Educativa Salomón Reátegui Hidalgo, en el distrito de Cacatachi, provincia de San Martín, donde se congregarán autoridades del Ministerio de Educación, funcionarios del Gobierno Regional de San Martín y representantes de la comunidad educativa. La delegación será encabezada por el gobernador regional Walter Grundel Jiménez, quien participará en el acto simbólico junto a docentes, estudiantes y padres de familia.

Más allá del protocolo, el retorno a clases pone nuevamente en primer plano una realidad compleja: la educación sigue siendo uno de los principales desafíos para el desarrollo de la región. Mientras miles de escolares vuelven a ocupar las aulas, persisten problemas estructurales vinculados a infraestructura escolar, calidad educativa, nutrición infantil y desigualdad social.

Un reciente informe del Centro Nacional de Planeamiento Estratégico (CEPLAN), titulado “Vulnerabilidad de las personas en el territorio 2013-2023”, advierte que regiones amazónicas como Loreto, Ucayali, Pasco, San Martín y Huánuco presentan algunos de los índices más altos de vulnerabilidad educativa del país. En el caso de San Martín, el indicador alcanza 35,3 puntos, superando el promedio nacional y reflejando limitaciones persistentes en el acceso a servicios básicos, calidad de la enseñanza y condiciones de aprendizaje.

El diagnóstico revela que los problemas no se limitan a las aulas. A nivel nacional, cerca del 70 % de los locales escolares públicos no cuentan con los tres servicios básicos: agua potable, desagüe y electricidad. Esta carencia afecta directamente la calidad del entorno educativo, especialmente en las zonas rurales amazónicas donde la precariedad de la infraestructura continúa siendo una barrera para el aprendizaje.

Las dificultades también se reflejan en los resultados académicos. Según el estudio, 63,4 % de los estudiantes de segundo grado de primaria no alcanzan los niveles esperados en comprensión lectora, mientras que 88,8 % presenta deficiencias en razonamiento matemático. Estas cifras evidencian un problema estructural que comienza en los primeros años de formación y que termina condicionando el desempeño educativo a lo largo de toda la vida escolar.

La situación se vuelve aún más compleja cuando se analiza el contexto social y sanitario que rodea a los estudiantes. El estado nutricional de los niños, por ejemplo, está directamente relacionado con su desarrollo cognitivo y su rendimiento académico. En San Martín, la desnutrición crónica infantil ha mostrado una reducción significativa en los últimos años, disminuyendo en 16,5 % entre 2010 y 2022, de acuerdo con los estándares de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Sin embargo, los especialistas advierten que un estado nutricional deficiente en los primeros años de vida puede afectar de manera permanente el desarrollo físico, intelectual y emocional de los menores.

Otro factor que impacta directamente en la continuidad educativa es el embarazo adolescente. En San Martín, el porcentaje de adolescentes entre 15 y 19 años que son madres o están embarazadas por primera vez alcanzaba 23,5 % en 2016, muy por encima del promedio nacional de ese momento. Aunque la cifra se redujo hasta 12,6 % en 2022, el problema sigue siendo un desafío para el sistema educativo, ya que muchas jóvenes abandonan la escuela o ven limitado su acceso a oportunidades de desarrollo.

A estos factores se suman otros elementos que afectan la permanencia y el rendimiento escolar: pobreza, trabajo infantil, atraso escolar y deserción educativa. El informe de CEPLAN señala que a nivel nacional el 4,8 % de la población mayor de 15 años es analfabeta, mientras que el 1,6 % de estudiantes de primaria y el 5,1 % de secundaria presentan atraso escolar.

La pandemia de COVID-19 agravó aún más estas desigualdades. Durante ese periodo, el índice de vulnerabilidad educativa pasó de 28 puntos en 2016 a 35,7 puntos en 2020, revirtiendo varios años de avances. Aunque para 2023 se observa una recuperación parcial con 30,9 puntos, el sistema educativo todavía enfrenta las secuelas de esa crisis.

Frente a este panorama, el inicio del año escolar no debería ser solo una ceremonia simbólica. Representa también una oportunidad para replantear prioridades. Los especialistas coinciden en que mejorar la educación requiere invertir en infraestructura, fortalecer la formación docente, incorporar tecnología educativa y garantizar condiciones de salud y nutrición adecuadas para los estudiantes.

Pero el desafío no corresponde únicamente al Estado. La educación es una tarea colectiva. Los padres de familia, las autoridades locales, los docentes y la sociedad en su conjunto tienen un rol fundamental en la construcción de un sistema educativo más equitativo y eficiente.

El regreso a clases de 260 mil estudiantes en San Martín es una buena noticia, pero también una llamada de atención. Si el país aspira a construir un futuro con mayores oportunidades, la prioridad debe ser clara: invertir en la niñez, apostar por los jóvenes y fortalecer las capacidades de los maestros, porque en las aulas no solo se enseña a leer o sumar; se forma el destino de toda una región.

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