Justicia que habla con la razón y el corazón:
Una innovación impulsada por la Fiscalía de Familia de Tarapoto busca humanizar la justicia, reconocer a los menores como sujetos de derecho y acercar las decisiones judiciales a su comprensión y experiencia de vida.
En un hecho que marca un giro significativo en la manera de impartir justicia en el ámbito familiar, la Segunda Fiscalía Provincial de Familia de Tarapoto viene promoviendo una práctica inédita en los procesos de adopción: la incorporación de sentencias redactadas en lenguaje claro que incluyen cartas dirigidas directamente a los niños, niñas y adolescentes involucrados. Esta iniciativa, que apunta a transformar la relación entre el sistema judicial y la niñez, ya es aplicada por el Segundo Juzgado de Familia de Tarapoto desde marzo del presente año, consolidándose como un referente de innovación en el país.
En su rol de dictaminador, el equipo fiscal impulsor, liderado por el fiscal provincial de Familia, Henry Mackleyn Huete Reinoso, junto a las fiscales adjuntas Karen Julissa Loyola Briceño y Rosa Edelmira Avellaneda Chumbe, ha planteado la necesidad de que las decisiones judiciales no solo sean técnicamente correctas, sino también comprensibles y cercanas para los menores, quienes muchas veces quedan al margen del entendimiento de procesos que afectan profundamente sus vidas. Para ello, se promueve un estilo de redacción más sencillo, incluso narrativo y pedagógico, similar a un cuento, que permita a los niños comprender —en el presente o a medida que crezcan— el contenido y alcance de las resoluciones.
La propuesta consiste en incluir, dentro de la parte resolutiva de las sentencias, una carta dirigida al menor, en la que el juez explique de manera clara, empática y acorde a su edad las razones de la decisión adoptada. Este enfoque no solo facilita la comprensión, sino que también reconoce a los niños como titulares de derechos, dejando atrás la visión tradicional que los concebía únicamente como sujetos de protección.
La iniciativa se alinea con estándares internacionales como las 100 Reglas de Brasilia sobre Acceso a la Justicia de las Personas en Condición de Vulnerabilidad y la Convención sobre los Derechos del Niño, que promueven el acceso efectivo a la justicia y la participación activa de los menores en los procesos que les conciernen. En ese sentido, esta práctica representa un paso concreto hacia una justicia más inclusiva, accesible y centrada en la dignidad de la niñez.
Con esta buena práctica, el Ministerio Público no solo introduce una innovación en el sistema judicial peruano, sino que también fortalece la confianza ciudadana al apostar por una justicia más humana, cercana y comprensible, capaz de escuchar y hablarle directamente a quienes más lo necesitan: los niños.



