Ocho pueblos originarios serán atendidos por una unidad de gestión que nace desde la lucha territorial y que ahora administrará plazas, presupuesto y currículo con enfoque intercultural
Por Segundo Chuquipiondo
La provincia de Datem del Marañón marca un antes y un después en la historia educativa del país. La oficialización de la primera Unidad de Gestión Educativa Local Intercultural Bilingüe (UGELIB) no es un acto administrativo más: es la materialización de una demanda histórica de los pueblos indígenas por gobernar su propia educación.
Mediante el Memorándum N.° 362, la Gerencia Regional de Educación de Loreto (GOREL) formalizó la encargatura de la dirección al profesor Mateo Peas Ayui, maestro reconocido en la zona y respaldado desde hace meses por las bases magisteriales y organizaciones indígenas. La decisión se sustenta, además, en el Oficio N.° 00144-2026-MINEDU, emitido el pasado 17 de marzo, que inscribe oficialmente a esta nueva UGEL dentro del sistema educativo nacional.
La UGELIB de Datem del Marañón atenderá a una población diversa y estratégica: ocho pueblos indígenas —Awajún, Kandozi, Wampis, Shawi, Shililu, Kukama, Kichwa y Chapra— cuyos territorios concentran una de las mayores riquezas culturales y lingüísticas de la Amazonía peruana. En este contexto, la nueva entidad no solo gestionará escuelas, sino que será clave en la preservación de lenguas originarias y saberes ancestrales.
Según cifras del sector, el Perú cuenta con entre 24 mil y 27 mil instituciones educativas interculturales bilingües, supervisadas por UGEL convencionales. Sin embargo, la creación de una UGEL con enfoque estrictamente indígena y con capacidad de gestión autónoma representa un giro en la política educativa: por primera vez, una estructura estatal se adapta al territorio, y no al revés.

Desde San Lorenzo, capital provincial, las organizaciones indígenas saludaron la medida como una conquista colectiva. Agustín Lancha Pizango, vicepresidente de CORPI San Lorenzo, fue enfático:
“Es nuestro derecho que el Estado nos atienda en nuestro propio idioma. Este es un avance de nuestra lucha; ahora nos toca vigilar que esta institución responda realmente a nuestros pueblos”.
La UGELIB tendrá competencias clave: asignación de plazas docentes con pertinencia cultural, ejecución directa de presupuesto y diseño de currículos contextualizados. Es decir, podrá decidir qué y cómo se enseña, considerando la cosmovisión, lengua y dinámica territorial de cada pueblo.
Lo que hoy se formaliza en documentos ya venía gestándose desde el territorio. El profesor Peas Ayui ejercía el liderazgo de manera legítima, designado por los propios maestros y organizaciones. Su oficialización no solo reconoce una trayectoria, sino también legitima un modelo de gobernanza educativa que nace desde abajo.

Al asumir el cargo, el director no esquivó el peso del momento:
“Esta responsabilidad representa un desafío histórico. El magisterio debe apoderarse de este logro, porque no es un regalo, es el resultado de años de lucha de nuestros pueblos”, señaló.
Y es precisamente ahí donde radica el fondo del asunto. La creación de la UGELIB no responde a una política asistencialista, sino a un proceso sostenido de resistencia indígena. Un camino respaldado por instrumentos internacionales como el Convenio 169 de la OIT y la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, que reconocen el derecho a la autodeterminación, la educación propia y el uso de la lengua materna.
Datem del Marañón no solo inaugura una institución. Inaugura una forma distinta de entender el Estado: más cercana, más intercultural, más coherente con la Amazonía profunda. Y, sobre todo, más justa.



