Clima no disponible
1 PEN = 0.297 USD|1 USD = 3.362 PEN

“El verdadero acto de rebeldía ciudadana hoy no es compartir lo viral, sino detenerse a pensar antes de votar”

Entre lo viral y el voto

En medio de una campaña dominada por tendencias digitales, crece la preocupación sobre una ciudadanía que podría estar sustituyendo la reflexión por la inmediatez. Elegir no debería ser un acto impulsivo, sino una decisión consciente sobre el futuro colectivo.

En el actual escenario electoral, el pulso de la política ya no se mide únicamente en plazas, debates o propuestas programáticas, sino también – y cada vez con mayor fuerza – en redes sociales, en tendencias fugaces y en contenidos que se vuelven virales en cuestión de horas.

Este fenómeno no es menor, lo que estamos presenciando es un acelerado reordenamiento de la conversación digitalcapaz de influir en percepciones, posicionar candidaturas y, eventualmente, incidir en la decisión final de los votantes.

Sin embargo, el elemento más relevante no radica en los nombres que encabezan estas tendencias, sino en la lógica que hoy domina la campaña electoral. Se trata de un cambio profundo: ya no necesariamente gana quien construye una propuesta sólida a largo plazo, sino quien logra un impacto inmediato.

Un video breve, una frase contundente o un mitin que se viraliza pueden inclinar la balanza en cuestión de horas, desplazando el debate de fondo.

Este escenario plantea una interrogante crucial: ¿es este el modelo de decisión que queremos como país? ¿Resulta adecuado que el futuro de una nación se defina en función de lo que fue tendencia durante un solo día? La velocidad de las redes sociales, que premia lo efímero, contrasta con la naturaleza del voto, que debería ser uno de los actos más reflexivos y responsables de la ciudadanía.

En ese contexto, diversos analistas advierten que la sobreexposición a contenidos virales puede generar una percepción distorsionada de la realidad política, donde la popularidad momentánea se confunde con legitimidad o capacidad de gestión. Así, el riesgo no solo es informativo, sino también democrático: se debilita la deliberación y se fortalece la reacción inmediata.

Más aún, esta elección no puede entenderse como un proceso ordinario. Se trata de una decisión que definirá el rumbo del país durante los próximos cinco años, con implicancias directas en la economía, la seguridad, la educación y la institucionalidad. Reducir este proceso a una competencia de viralidad implica simplificar en exceso un momento clave para el futuro nacional.

Frente a ello, surge una idea que cobra cada vez más fuerza: el verdadero acto de rebeldía ciudadana hoy no es compartir lo viral, sino detenerse a pensar antes de votar. Informarse, contrastar propuestas, evaluar trayectorias y asumir el voto como una responsabilidad y no como una reacción.

En un contexto donde lo efímero domina la conversación pública, la pregunta de fondo permanece vigente y urgente: ¿estamos eligiendo con criterio o reaccionando a lo que aparece en pantalla? 

Por: Beto Cabrera Marina

Comparte esta publicación:

Facebook
X
LinkedIn
WhatsApp