En una reciente inspección técnica que pone de manifiesto la continua presión sobre los ecosistemas de la región, el Gobierno Regional de San Martín, a través de la Autoridad Regional Ambiental (ARA) y su Dirección de Gestión Forestal y de Fauna Silvestre, ha formalizado el Acta de Constatación de Delito Ambiental N° 022-2026. El documento detalla una intervención irregular en el Sector Urahuasha, ubicado en el distrito de La Banda de Shilcayo, zona de amortiguamiento e influencia directa del Área de Conservación Regional Cordillera Escalera.
Durante el operativo, realizado el pasado lunes 27 de abril de 2026, un equipo especializado liderado por el Ing. Erick Andy Pinchi Pinchi y la Ing. Carla Carol Fuesta Gonzales, con el apoyo de la Unidad de Protección del Medio Ambiente de la Policía Nacional del Perú (UNIDPMA-SM), identificó la degradación de recursos forestales para fines turísticos sin la debida autorización

¿Quién para el daño ambiental?
El caso del Mirador Urahuasha es el síntoma de un mal mayor: la creencia de que el desarrollo turístico justifica el atropello a la naturaleza. En Cordillera Escalera, cada metro cuadrado de bosque secundario removido es una herida a la biodiversidad que regula nuestro clima y nos provee de agua. Si bien la «disposición a regularizar» es un paso administrativo, no borra el impacto ya causado. La pregunta queda en el aire para las autoridades y la sociedad civil: ¿Seguiremos permitiendo que la política de «hechos consumados» dicte el futuro de nuestros bosques, o seremos capaces de imponer el principio de prevención antes de que el daño sea irreversible?



