Luis Felipe Angell de Lama (1926 – 2004) conocido con el seudónimo de Sofocleto, fue escritor, periodista, comentarista político, humorista gráfico y poeta peruano. Hablaba inglés, portugués, francés e italiano. Fue encarcelado y deportado cuatro veces por la junta militar de gobierno, por sus críticas agudas, y creación de apodos a los políticos de turno. En 1980 publicó Los cojudos. Aquí un extracto del libro:
Sabemos por la historia y la experiencia
que, atenta, la Divina Providencia
por un cojudo muerto manda cien.
El cojudo y la sociedad
Para determinar la ubicación exacta del cojudo en nuestro medio social tendríamos que comenzar formulando una Tipología del Cojudo en sus dos manifestaciones esenciales: a) El aspirante a cojudo, y b) El cojudo propiamente dicho. El aspirante a cojudo es simplemente un sujeto al que la vida no le dio todavía la oportunidad de hacer una gran cojudez que le sirva como tesis doctoral o de resbalar en un cojudeo sensacional que lo prestigie en el medio ambiente como un cojudo legítimo. El cojudo propiamente dicho nació para ser cojudo y cumple su destino a la perfección, es el cojudo auténtico, legítimo.
El cojudo auténtico
El cojudo auténtico es el cojudo de profesión: le ponen cuernos, lo estafan, lo asaltan, le embarazan a la hija y le devuelven a la hermana. Como cojudo auténtico, es devoto de un santo rarísimo, y llora con las películas mexicanas porque siempre se identifica con el que lleva la peor parte. Llega a su clímax a los treinta años y alcanza la apoteosis de los cincuenta y nueve para adelante, llegando a ser lo que se llama «un viejo cojudo»; antes que algún pendejo de la familia consiga meterlo en el manicomio bajo los cargos de arteriosclerosis generalizada y problemas de conducta, que es como los siquiatras llaman a los cojudos, para disimular.
Los cojudos hacen honor a la cojudez
Los cojudos no se sienten discriminados ni disminuidos. Por el contrario, los vemos actuar en todos y cada uno de los estratos. Así tenemos cojudos artistas que se hacen fotografiar en una pose romántica y les sale homosexual; cojudos intelectuales que le escriben un libro de poemas a la mamá porque no han podido resolver su Complejo de Edipo; cojudos políticos que terminan en la cárcel por hablar de la libertad; cojudos industriales que abrigan el proyecto de manufacturar leche de burra en polvo; cojudos deportistas que lanzan la jabalina y ensartan al portero del estadio. Bueno, la lista es interminable se reproducen como si los hubiese parido un mimeógrafo.
La influencia del clima sobre la mentalidad peruana
Somos tan cojudos que el de la selva emigra a la sierra, el de la sierra se viene a la costa y el de la costa se va a la selva, buscando siempre algún cojudo que trabaje por él y lo mantenga. Al final es el clima quien dice la última palabra cuando el de la selva se muere de frío en la sierra, el de la sierra se muere de asma en la costa y el de la costa se muere de calor en la selva.
Consejo final
En las actuales e inevitables circunstancias políticas, el libro Los cojudos de Sofocleto se impone como uno de lectura más que obligatoria, porque ayuda a identificar a los candidatos pendejos y a los electores cojudos que siguen votando por candidatos perdedores de proceso, tras proceso… éstos son los más cojudos.
Bibliografía
Sofocleto. Enciclopedia de la conducta humana. Tomo 1. Los cojudos. Editorial Planeta. 2019



