Mientras algunas regiones aceleran la ejecución de sus presupuestos y superan el 50 % de avance, San Martín se mantiene en un nivel intermedio. La pregunta de fondo no es solo cuánto se ha invertido, sino qué factores explican su posición y qué decisiones deben tomarse para convertir los recursos públicos en obras que respondan a las necesidades de la población.
Al cierre del 31 de mayo de 2026, la ejecución de la inversión pública en el país muestra marcadas diferencias entre regiones. De acuerdo con el ranking nacional elaborado con información del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), la región San Martín alcanza una ejecución de 31,9 %, ubicándose en el puesto 15 de 25 regiones, dentro del grupo de desempeño considerado como inversión media.
La clasificación nacional es liderada por Ica, con una ejecución de 58,0 %, seguida por Amazonas (52,7 %) y Junín (48,7 %). En contraste, regiones como Huánuco (16,1 %), Tumbes (13,2 %) y Callao (8,8 %) registran los menores niveles de avance. En este escenario, San Martín se encuentra prácticamente en el centro de la tabla, pero también por debajo de otras catorce que han logrado una mayor velocidad en la utilización de los recursos destinados a proyectos de inversión.
La posición de San Martín refleja una realidad compleja. Por un lado, la región mantiene una capacidad de ejecución superior a la de varios departamentos del país, lo que evidencia que existe una dinámica institucional que permite avanzar en la puesta en marcha de proyectos. Sin embargo, el resultado también muestra que aún no logra alcanzar los niveles de eficiencia observados en regiones que lideran el ranking nacional.

Expedientes técnicos: el obstáculo mayor.
Diversos factores pueden explicar este desempeño. Uno de ellos es la complejidad de los procesos administrativos y de contratación pública, que suelen ralentizar el inicio y la ejecución de obras. A ello se suman las dificultades relacionadas con la elaboración de expedientes técnicos, la disponibilidad de personal especializado en los gobiernos locales y regionales, así como los retrasos derivados de observaciones técnicas, arbitrajes o problemas de saneamiento físico legal de terrenos.
También influyen las características geográficas de la región. La dispersión territorial, las condiciones climáticas y la necesidad de intervenir en zonas rurales alejadas incrementan los costos y los tiempos de ejecución de los proyectos. En muchos casos, las obras de infraestructura vial, saneamiento, educación o salud requieren procesos más complejos que en otras regiones con mayor conectividad o concentración urbana.
No obstante, el dato de 31,9 % debe analizarse más allá del ranking. La verdadera medida del éxito de la inversión pública no radica únicamente en ejecutar el presupuesto, sino en asegurar que los recursos se traduzcan en obras culminadas, servicios de calidad y mejoras concretas en la vida de la población. Ejecutar más rápido es importante, pero ejecutar bien resulta indispensable.

La ubicación de San Martín en el puesto 15 plantea una oportunidad para la reflexión. Si bien la región no se encuentra entre las de menor desempeño, tampoco forma parte del grupo que lidera la ejecución nacional. El reto para los próximos meses será acelerar la implementación de proyectos estratégicos, fortalecer las capacidades técnicas de las entidades ejecutoras y garantizar que cada sol invertido contribuya efectivamente al cierre de brechas en infraestructura y servicios públicos.
En un contexto donde la inversión pública es una de las principales herramientas para impulsar el desarrollo regional, la posición de San Martín evidencia que aún existe margen para mejorar. La meta no debería ser únicamente ascender en el ranking, sino lograr que la inversión se convierta en bienestar tangible para las familias, las ciudades y las comunidades rurales de toda la región.
Más allá de las cifras y los rankings, el futuro de San Martín dependerá de la capacidad de construir una gestión pública con visión estratégica y equipos altamente comprometidos con el desarrollo regional. Sectores clave como Agricultura, Educación, Salud, Infraestructura, Conectividad entre otros sectores y factores requieren liderazgo, planificación y una articulación efectiva entre el Gobierno Regional, los municipios y las instituciones públicas.
La experiencia demuestra que los recursos por sí solos no garantizan resultados; lo determinante es contar con equipos técnicos y políticos que compartan objetivos claros, ejecuten con eficiencia y mantengan una permanente orientación al servicio de la población. Un buen equipo de gestión, con capacidad de planificación y compromiso real con el territorio, puede convertir a San Martín en una región más competitiva, con mayores oportunidades económicas y mejores condiciones de vida para sus ciudadanos.

El desafío de San Martín no es únicamente subir posiciones en un ranking de ejecución presupuestal. El verdadero reto es transformar la inversión pública en carreteras que conecten mercados, establecimientos de salud que atiendan con calidad, escuelas que formen mejores ciudadanos y proyectos productivos que fortalezcan el campo. Con liderazgo, planificación y equipos comprometidos, la región tiene las condiciones para dar un salto cualitativo en su desarrollo y consolidarse como uno de los principales motores de crecimiento de la Amazonía peruana.
Nota de redacción: Intentamos tener la información desde el Gobierno Regional de San Martín – Gerencia de Presupuesto – sin que nuestra solicitud tenga respuesta, únicamente indicaron que el factor climático estaría jugando contra la el cronograma y ejecución. Aun así VOCES, intenta mantener el dialogo con los involucrados en busca del equilibrio.



