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Juninguillo entra en incertidumbre tras resolución contractual entre el PEAM y el Consorcio Selva Perú

La ruptura del contrato reabre las dudas sobre la culminación de una obra considerada clave para el abastecimiento de agua potable en Moyobamba. Mientras las controversias legales avanzan, miles de familias continúan esperando una solución que fue anunciada hace años como definitiva.

La ejecución del proyecto de agua potable Juninguillo, considerado una de las inversiones más importantes para mejorar el abastecimiento de agua en Moyobamba, ingresó a un nuevo escenario de incertidumbre luego de que el Proyecto Especial Alto Mayo (PEAM) comunicara oficialmente, mediante una carta notarial emitida el 3 de junio, la resolución del contrato suscrito con el Consorcio Selva Perú, empresa encargada de la ejecución de la obra. La decisión, que a primera vista podría interpretarse como una controversia administrativa más dentro de la gestión pública, genera preocupación debido a las posibles consecuencias que podría tener sobre los plazos de culminación de un proyecto esperado durante años por la población.

El proyecto Juninguillo nació con el propósito de atender una necesidad histórica de la ciudad. Durante décadas, miles de familias de Moyobamba han enfrentado problemas vinculados al acceso al agua potable, entre ellos restricciones en el servicio, cortes frecuentes y limitaciones derivadas del crecimiento urbano. En ese contexto, la obra fue presentada como una solución estructural destinada a garantizar el suministro de agua para una población en constante expansión. Sin embargo, el desarrollo del proyecto ha estado marcado por diversos contratiempos, incluyendo retrasos en la ejecución, modificaciones técnicas, ampliaciones de plazo y un incremento significativo de su presupuesto. Lo que inicialmente fue anunciado con una inversión cercana a los 36 millones de soles terminó superando los 50 millones de soles, elevando las expectativas sobre su pronta culminación.

La reciente resolución contractual se sustenta, según el documento remitido por el PEAM, en presuntos incumplimientos relacionados con las garantías contractuales presentadas por el contratista. La controversia entre ambas partes se arrastra desde hace varios meses y llegó incluso a la vía arbitral. Durante ese proceso, el Consorcio Selva Perú obtuvo una medida cautelar que impedía temporalmente la resolución del contrato; sin embargo, una vez vencida dicha protección legal, la entidad ejecutora decidió formalizar la ruptura de la relación contractual.

Más allá de los argumentos jurídicos que sostienen ambas posiciones, el hecho concreto es que la obra ingresa ahora a una etapa compleja, caracterizada por la incertidumbre sobre su continuidad. La experiencia en proyectos públicos demuestra que una resolución contractual suele dar paso a procedimientos de liquidación, arbitrajes, peritajes y controversias económicas que pueden prolongarse durante meses o incluso años. En muchos casos, la atención se desplaza del avance físico de la obra hacia los expedientes administrativos y legales, ralentizando o paralizando los trabajos pendientes.

La preocupación adquiere una dimensión mayor debido a la naturaleza del proyecto. Juninguillo no constituye una obra complementaria ni de carácter secundario, sino una infraestructura concebida para resolver una necesidad básica y esencial para miles de ciudadanos. Por ello, cada conflicto administrativo o legal asociado a su ejecución trasciende el ámbito institucional y repercute directamente en la calidad de vida de la población que esperaba beneficiarse con el servicio.

En ese contexto, la resolución contractual, para los habitantes de Moyobamba significa, sobre todo, la prolongación de una espera que se ha extendido por años. Tras sucesivas ampliaciones de plazo, incrementos presupuestales y ahora una ruptura contractual, la obra que prometía garantizar el acceso al agua potable continúa sin alcanzar el objetivo para el cual fue concebida. Mientras el conflicto avanza en el terreno legal, la expectativa ciudadana permanece intacta y el acceso seguro y permanente al agua sigue siendo una tarea pendiente para miles de familias que confiaban en que Juninguillo sería la solución definitiva y no una nueva fuente de incertidumbre.

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