El Inmortal, cuento escrito por Jorge Luis Borges fue publicado por primera vez en febrero de 1947 y posteriormente en la colección El Aleph en 1949. Narra la historia de un soldado romano que bebiendo agua de un río alcanza la inmortalidad, que resulta una maldición, porque que le anula la memoria, el tiempo y la identidad. Cansado de tan larga vida, busca otro río que le devuelva la mortalidad.
Jorge Luis Borges
Jorge Francisco Isidoro Luis Borges (1899 – 1986) Cuentista, poeta, ensayista y traductor argentino publicó dos libros magistrales en la década de 1940: Ficciones y El Aleph. Cuentos que exploran ideas filosóficas sobre la memoria, la eternidad, la metaficción. Su literatura fantástica influyó en el realismo mágico de la literatura latinoamericana del siglo XX.
Resumen del cuento
Flaminio Rufo, soldado romano, parte de Tebas buscando ser inmortal, animado por el relato de un jinete moribundo que le habla de la existencia de un río cuyas aguas conceden la inmortalidad a los hombres. Las duras condiciones del viaje provocan la deserción de sus soldados, y enterado de que planean matarle huye y vaga por el desierto. Vencido por el cansancio se queda dormido en un pequeño hueco de una montaña habitada por trogloditas que devoran serpientes y carecen de idioma. Cuando despierta ve un arroyo en una encañada y desesperado por la sed salta para beber, quedando herido. Cuando se recupera divisa a lo lejos la ciudad de los inmortales, a donde llega seguido por un troglodita mudo. Entra a la ciudad que resulta ser un inmenso laberinto con estructuras caóticas. Horrorizado la describe como “un caos de palabras heterogéneas, el cuerpo de un tigre o un toro en el que dientes, órganos y cabezas pululan monstruosamente en conjunción y odio mutuos”, confundido escapa, y para su sorpresa, encuentra al troglodita esperándolo afuera. La humildad y miseria del troglodita le recuerdan a Argos, el viejo perro moribundo de la Odisea, por lo que decide ponerle ese nombre y enseñarle a hablar.
El troglodita es Homero
Poco después, Argos revela que él es Homero y que los trogloditas son los inmortales que destruyeron la ciudad original y la reemplazaron con el laberinto que encontró. Flaminio Rufo pasa siglos viviendo con los inmortales, hasta que aburrido decide ir en busca de un río con el poder de restituirle la mortalidad. Vaga por el mundo escribiendo sus memorias hasta que encuentra un manantial que al beber sus aguas le devuelve la mortalidad y le restituye la memoria. El manuscrito finaliza con un texto escrito un año después donde se devela que el autor del manuscrito no es Flaminio Rufo sino del propio Homero.
Textos para reflexionar
En el capítulo IV del cuento, Borges inserta unas reflexiones que transcribo:
- “Ser inmortal es baladí; menos el hombre, todas las criaturas lo son, pues ignoran la muerte; lo divino, lo terrible, lo incomprensible, es saberse inmortal. He notado que, pese a las religiones, esa convicción es rarísima. Israelitas, cristianos y musulmanes profesan la inmortalidad, pero la veneración que tributan al primer siglo prueba que solo creen en él, ya que destinan todos los demás, en número infinito, a premiarlo o a castigarlo.”
- “Un solo hombre inmortal es todos los hombres. Como decía Cornelio Agrippa, soy dios, soy héroe, soy filósofo, soy demonio y soy mundo, lo cual es una fatigosa manera de decir que no soy.”
- “Existe un río cuyas aguas dan la inmortalidad; en alguna región habrá otro río cuyas aguas la borren. El número de ríos no es infinito; un viajero inmortal que recorra el mundo acabará, algún día, por haber bebido de todos.”
Fuentes consultadas:
Google. Ciudad Seva. https://www.ciudadseva.com
Google. Academia Edu. https://www.academiaedu.com
Google. Wikipedia. https://www.wikipedia.org



