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Festejar, pero también sembrar para danzar: Moyobamba propone un nuevo pacto entre la tradición y la Amazonía

Las mejores celebraciones son aquellas que dejan alegría en el presente y vida para el futuro; proteger el bosque también es una forma de honrar nuestras tradiciones.

Cada mes de junio, la alegría invade las calles de Moyobamba. La música de las pandillas, el reencuentro de los barrios y la tradicional unsha convierten la fiesta de San Juan y San Pedro en una de las expresiones culturales más representativas de la Amazonía peruana. Sin embargo, detrás de cada celebración también existe un desafío silencioso: preservar los bosques que hacen posible esa misma tradición.

Con esa mirada puesta en el futuro, la Municipalidad Provincial de Moyobamba, junto con la ONG Ciudad Saludable y el Colectivo Moyobamba 500, presentó una propuesta innovadora que busca demostrar que la cultura y la conservación pueden caminar de la mano. Se trata de la creación del primer Certificado de Origen Sostenible de la Palmera Unsha, un mecanismo que permitirá conocer el origen de cada palmera utilizada durante las festividades y garantizar que su extracción sea legal, responsable y ambientalmente sostenible.

La iniciativa responde a una realidad concreta. Cada año, cientos de palmeras son empleadas para levantar las tradicionales unshas, uno de los principales símbolos de la celebración amazónica. Frente a esta creciente demanda, los impulsores consideran indispensable establecer un sistema que asegure la trazabilidad del recurso, promueva la reposición forestal y fortalezca una cultura de aprovechamiento responsable. La propuesta se alinea con las estrategias que diversas entidades públicas vienen promoviendo para impulsar la certificación de origen y la gestión sostenible de los recursos forestales.

El proyecto plantea que cada palmera cuente con un certificado donde se registre su procedencia, ubicación, productor y autorización correspondiente. Además, incorpora un compromiso ambiental concreto: por cada palmera utilizada se sembrarán cinco nuevas, transformando la fiesta en una oportunidad para restaurar y fortalecer los ecosistemas amazónicos.

Uno de los aspectos más innovadores será la incorporación de códigos QR, mediante los cuales cualquier ciudadano podrá conocer el recorrido completo de la palmera, desde su lugar de origen hasta el compromiso asumido para su reforestación. De esta manera, la tecnología dejará de ser únicamente una herramienta digital para convertirse en un puente entre la tradición, la transparencia y la conservación ambiental.

La fundadora de Ciudad Saludable y exministra del Ambiente, Albina Ruiz Ríos, sostiene que preservar las costumbres no significa sacrificar la naturaleza. Por el contrario, considera que las expresiones culturales pueden convertirse en grandes aliadas de la conservación cuando existe organización ciudadana, compromiso colectivo y voluntad política.

La propuesta contempla una hoja de ruta que incluye un diagnóstico del uso de palmeras, la conformación de una mesa técnica multisectorial, el diseño del sistema de certificación, la ejecución de un programa piloto, la aprobación mediante una ordenanza municipal y su implementación permanente, acompañada de campañas de sensibilización dirigidas a la población.

En este proceso participarían instituciones como la Autoridad Regional AmbientalSERFORDIRCETUR, universidades, instituciones educativas, barrios tradicionales y organizaciones de la sociedad civil, con el objetivo de construir un modelo participativo que fortalezca simultáneamente la identidad cultural y la protección del patrimonio natural.

Más que un certificado, esta iniciativa representa una nueva manera de entender las festividades amazónicas: celebrar sin destruir, conservar sin renunciar a las costumbres y sembrar mientras se mantiene viva la tradición.

Si la propuesta logra concretarse, Moyobamba no solo seguirá siendo la capital de las unshas y de la alegría sanjuanera. También podría convertirse en la primera ciudad amazónica del Perú en vincular oficialmente una manifestación cultural con un sistema municipal de certificación ambiental, enviando un poderoso mensaje para todo el país: el futuro de nuestras tradiciones depende también del futuro de nuestros bosques. Porque la mejor unsha no solo se baila; también se siembra.

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