Mientras el Gobierno plantea nuevos terminales aéreos en otras regiones, persiste la interrogante sobre dónde quedaron los estudios de viabilidad y sostenibilidad para fortalecer la conectividad aérea de la región San Martín.
El anuncio del equipo de gobierno de Keiko Fujimori de impulsar la construcción de seis nuevos aeropuertos en distintas regiones del país ha reactivado el debate sobre la planificación de la infraestructura aeroportuaria nacional y los criterios técnicos que deben sustentar estas inversiones. La propuesta contempla terminales aéreos en Oxapampa, Chimbote, Moquegua, Pucallpa, Huancavelica y Huánuco.
Sin embargo, especialistas coinciden en que la construcción de un aeropuerto no garantiza por sí sola el desarrollo, sino que debe responder a estudios de demanda, viabilidad técnica, rentabilidad económica y sostenibilidad financiera, además de estar articulada con carreteras, servicios logísticos y cadenas productivas.

La experiencia demuestra que el éxito de estas obras depende de una planificación integral y de la capacidad para generar un flujo sostenido de pasajeros y carga.
Las proyecciones utilizadas para sustentar la propuesta ubican a Chimbote como la ciudad con mayor potencial de crecimiento, con más de 878 mil arribos estimados, seguida por Huancayo, Oxapampa, Pucallpa, Moquegua y Huancavelica. No obstante, los especialistas advierten que las cifras de visitantes o de establecimientos de hospedaje constituyen apenas un indicador inicial y que una inversión de esta magnitud requiere evaluar cuidadosamente su impacto económico y social, evitando la construcción de infraestructura que posteriormente opere por debajo de su capacidad.
¿San Martín?
Mientras el país proyecta nuevos aeropuertos, surge una pregunta inevitable para la región San Martín. ¿Qué ocurrió con las iniciativas para dotar de mayor conectividad aérea a provincias estratégicas como Rioja y Juanjuí? Ambas ciudades han sido mencionadas durante años como alternativas para ampliar la cobertura del transporte aéreo regional, especialmente por su importancia agrícola, comercial y turística. Sin embargo, hasta ahora no se conocen avances concretos sobre estudios de preinversión, viabilidad técnica o sostenibilidad financiera que permitan convertir esas aspiraciones en proyectos ejecutables.
La interrogante adquiere mayor relevancia si se considera que San Martín se ha consolidado como uno de los principales polos de producción de café, cacao, arroz, palma aceitera y otros cultivos de exportación, además de posicionarse entre los destinos emergentes del turismo amazónico. Una mayor conectividad aérea podría reducir costos logísticos, atraer inversiones y fortalecer la integración con los mercados nacionales e internacionales. Sin embargo, para ello se requieren proyectos técnicamente sólidos y sustentados en una visión de largo plazo.

En el extremo sur de la región también aparece Santa Lucía, como una alternativa que diversos sectores consideran estratégica por su ubicación geográfica y su potencial para articular el sur de San Martín con regiones vecinas. Pese a ello, esta posibilidad parece mantenerse al margen de las prioridades de los equipos técnicos y de los especialistas que diseñan la red aeroportuaria nacional, alimentando la percepción de que importantes zonas del territorio continúan fuera del radar de las políticas de conectividad.
Otras regiones avanzan con proyectos concretos.
En Loreto, se ejecuta la rehabilitación integral del aeródromo de Yurimaguas, con una inversión superior a S/ 92 millones, mientras que el Gobierno Regional de Loreto impulsa un nuevo aeródromo en Contamana, valorizado en más de S/ 116 millones, con autorización de la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC). En Pasco, el nuevo aeródromo de Vicco demandará una inversión superior a S/ 137 millones, incluyendo pista pavimentada, torre de control, terminal de pasajeros y plataforma de aeronaves. A ello se suma la rehabilitación del aeropuerto de Piura, cuya modernización representó aproximadamente USD 53 millones.
El desafío, coinciden los especialistas, no consiste únicamente en construir más aeropuertos, sino en hacerlo donde realmente exista una demanda sostenible y una estrategia de desarrollo territorial que justifique la inversión pública. En ese contexto, el caso de Rioja, Juanjuí y la alternativa de Santa Lucía en el sur vuelve a poner sobre la mesa una discusión pendiente: si el Estado busca integrar al país mediante infraestructura aérea, resulta indispensable explicar con transparencia cuáles son los criterios técnicos que determinan qué ciudades avanzan y cuáles continúan esperando estudios que, hasta hoy, siguen sin aparecer.



