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Sombra de café que salva el bosque: la lección de vida y progreso en Marona – Moyobamba

Proteger nuestros bosques y trabajar la tierra con responsabilidad no solo asegura el agua para el mañana, sino que incrementa la cosecha y transforma el destino económico de las familias cafetaleras.

La conservación de la naturaleza ha dejado de ser solo un discurso ambiental para convertirse en la mayor fuerza de desarrollo económico en el corazón de San Martín. En el centro poblado Marona, la agricultura tradicional ha dado un giro radical gracias a un modelo de café sostenible que equilibra el crecimiento financiero de los agricultores con la preservación estricta del ecosistema local.

A través de la señal de Ashi añane de TVPerú, se dio a conocer esta historia transformadora impulsada por la alianza estratégica entre el Programa Bosques del Ministerio del Ambiente (Minam) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en el marco del FIP Perú.

Esta cooperación destinó una importante inversión de 370 000 soles para equipar y capacitar integralmente a la comunidad. La memoria colectiva guarda aún las huellas del desastre natural vivido antes del año 2013, cuando la tala indiscriminada para ampliar la frontera agrícola derivó en que en el año 2014 sufrieran un devastador huaico, una avalancha que arrasó con viviendas y destruyó cerca de 150 hectáreas de sembríos, desatando enfermedades en los niños y una profunda crisis social. Esteban Bustamante Silvavicepresidente del centro poblado Marona, recordó que este hecho trágico marcó un punto de inflexión donde la población recién tomó conciencia real sobre el peligro de despojar a los cerros de su vegetación. Desde esa lección, 24 familias decidieron cambiar el rumbo y hoy protegen rigurosamente más de 261 hectáreas de bosque primario.

Con las capacitaciones técnicas y la dotación de insumos clave como secadoras, despulpadoras, tanques de fermentación y abonos adecuados, las técnicas de poscosecha han elevado significativamente el estándar del grano. La productora Clara Saucedo Bustamante detalló que pasaron de secar el café en carpas sobre el suelo a cosechar únicamente el grano maduro, fermentándolo durante ocho días y lavándolo en infraestructuras limpias, garantizando una bebida de alta calidad en taza. Asimismo, como parte de la estrategia de renovación, la comunidad instaló un vivero de más de 200 metros cuadrados capaz de producir más de 70 000 plantones de café cada seis meses. Los frutos económicos de esta conservación activa no se han hecho esperar: el rendimiento agrícola se multiplicó exponencialmente, pasando de rendimientos antiguos de 10 quintales a cosechas actuales de 40 a 50 quintales por hectárea, fortaleciendo la economía familiar. De cara al futuro, la comunidad avanza en la construcción de su propio cafetín comunitario, un proyecto impulsado por la ronda campesina local para generar ingresos propios mediante el tostado, molido y venta directa de café en taza.

Clara Saucedo Bustamante enfatizó que cuidar la flora y la fauna es el único camino para no quedarse sin agua, vital para la vida y los cultivos, mientras que Esteban Bustamante Silva exhortó a la juventud a sumarse como los futuros concesionarios y guardianes del bosque, dejando en claro que sin árboles no hay vida y que la unión comunitaria es la única vía para consolidar proyectos sostenibles que aseguren el futuro de las siguientes generaciones.

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