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Tu leche ya existe: Lo que nadie te cuenta en el embarazo

Creciendo Feliz- Psicoprofilaxis Obstétrica, Estimulación Prenatal y Temprana
Carmen Lucila Ordoñez Aguirre

Directora de «Creciendo Feliz» – Sala de Psicoprofilaxis Obstétrica, Estimulación Prenatal y Temprana. Asesora profesional en lactancia materna.

En la ruta del parto que acompañamos en Creciendo Feliz hay una frase que sorprende a casi todas las gestantes: usted ya produce leche. No va a producirla. Ya la produce.

La glándula mamaria no espera al nacimiento. Desde el primer trimestre, bajo el estímulo de estrógenos, progesterona, prolactina y lactógeno placentario, el pecho crece hacia adentro: se ramifican los conductos y se forman los alvéolos, esas pequeñas bolsas donde se fabrica la leche. Alrededor de la semana 16, y en algunas mujeres hasta la 22, ocurre la lactogénesis I o diferenciación secretora. Los lactocitos comienzan a sintetizar lactosa, alfa lactoalbúmina, inmunoglobulina A y lactoferrina. Tanto es así que esos marcadores pueden medirse en la sangre y la orina de la madre en la segunda mitad del embarazo. Desde ese momento hay calostro dentro del pecho, y por eso una madre que da a luz prematuramente a las 26 semanas también puede lactar.

Entonces, ¿por qué no sale antes? Porque la placenta lo impide. Los niveles altos de progesterona bloquean la respuesta del receptor de prolactina en el alvéolo. Cuando la placenta se desprende, la progesterona cae en picada y la prolactina queda libre para actuar. Entre las 30 y 72 horas siguientes llega la llamada bajada de leche.
El cuerpo, además, viene preparado con detalles finos. La areola se oscurece y se convierte en una diana visual para un recién nacido que ve poco y borroso. Los tubérculos de Montgomery segregan un lubricante con olor propio que el bebé reconoce y sigue. La succión activa la oxitocina, la misma hormona que contrae el útero y reduce el sangrado posparto. Y las cantidades encajan: el estómago de un recién nacido el primer día admite entre cinco y siete mililitros, casi exactamente lo que entrega el calostro en cada toma.

Nada de esto es casualidad ni suerte. Es fisiología, y se puede enseñar antes del parto.

En nuestras sesiones trabajamos el agarre, la posición y el reconocimiento de la bajada de leche desde el segundo trimestre, cuando todavía hay tiempo de practicar sin dolor y sin prisa. La madre que llega informada al puerperio no se pregunta si tiene leche. Sabe que la tiene desde hace meses.

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