☀️ 26.2 °CTarapotolunes, agosto 31, 2026
1 PEN = 0.297 USD|1 USD = 3.362 PEN

Historias de Tarapoto, 84

Por Willian Gallegos Arévalo

Dos colegios de secundaria serían emblemáticos en la ciudad de Tarapoto, siendo el primero el Juan Jiménez Pimentel cuyo origen se remonta a 1900, con el nombre de “San Miguel” –iniciativa de destacados ciudadanos tarapotinos- y que en 1941 toma el nombre de “Jiménez Pimentel”.

En 1950 -dato en etapa de confirmación- se instala el Instituto Nacional Agropecuario Nº 10, funcionando en la casa de don Cirilo Ruíz, en la cuarta cuadra del jirón San Martín, casona como había antes en Tarapoto. Casi a mediados de esa década, pasa a ocupar la mansión de los esposos Tomás Zacarías del Águila Ríos y Albina Saavedra Valera, que estaba ubicado en la escuadra que formaban los jirones Ramírez Hurtado, Alegría Arias de Morey y la primera cuadra del Jr. Leoncio Prado. A partir de 1965 pasa a su local definitivo, donde funciona hoy el Instituto de Educación Superior Tecnológico Nor Oriental de la Selva.

Desde la instalación del colegio agropecuario -los agroshos”, con el Jiménez Pimentel surgiría una rivalidad tan enconada que se expresó en diferentes manifestaciones, tanto como en el deporte, en los desfiles militares y, por supuesto, quienes se llevaban las chicas más guapas. Como si fuera parte de un derecho no escrito, estaba casi prescrito que los del Instituto Nacional Agropecuario solo podríamos tener como enamoradas a colegialas del entonces Instituto Nacional de Comercio Nº 38, porque ambos centros eran de carácter

técnico; mientras los del “Jiménez Pimentel” tenían que poner sus ojos en las del entonces colegio “Santa Rosa”, hoy Ofelia Velásquez. (La historia del actual colegio Ofelia Velásquez es muy singular, y lo detallo en mi revista NOVEDADES, que se publicó en junio de 1996. Mayor información se darán en otros artículos de esta serie).

Durante los años de funcionamiento de ambos colegios, pese a las rivalidades que tenían, compartían profesores de algunos cursos, especialmente de Instrucción Pre Militar y de inglés, siendo los más emblemáticos el suboficial tacneño Luis Copaja Pilco y Jorge Saavedra del Águila (el Ticher), respectivamente. Los meses de julio eran la época de los entrenamientos para el desfile cívico-militar y los agroshos teníamos que demostrar lo viril y varonil que éramos pues nuestra gallardía tenía que expresarse en las actitudes como del pecho saliente y la barba recogida. Debo confesar -aunque los jimeninos no lo querrán aceptar, casi siempre ganábamos en los desfiles cívico-militares, con la consiguiente obtención del gallardete, que era un premio más que simbólico.

El sitial que alcanzaría el colegio Jiménez Pimentel se debió a la labor de su director, don Wilson Alvarado Bartra, una personalidad que siempre sería la expresión suprema de la honestidad y la integridad. Soy testigo de su oratoria y facundia y de lo que una persona de honor representa. Siempre se preocuparía por tener una plana docente de primer nivel. En este breve párrafo le rindo mi homenaje al profesor Alvarado, ejemplo de calidad personal y docencia. (Comunicando Bosque y Cultura).

Comparte esta publicación:

Facebook
X
LinkedIn
WhatsApp