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“¡La iglesia apoya económicamente a los candidatos!”: Pastor desata tormenta política en Segunda Jerusalén

Una polémica declaración del pastor Regner Pisco Salazar, durante un mitin de Avanza País en Segunda Jerusalén, pone bajo la lupa la presunta participación económica y política de la iglesia en las campañas electorales. Con candidatos a la alcaldía distrital, la alcaldía provincial de Rioja y la Gobernación Regional presentes en el acto, el religioso aseguró además haber recibido una “revelación divina” que anticiparía quiénes ocuparán los principales cargos públicos. ¿Dónde termina la libertad religiosa y dónde comienza la instrumentalización política de la fe?

Un encendido mitin político terminó convirtiéndose en el escenario de una controversia que ahora sacude al Alto Mayo. Durante una actividad proselitista del movimiento Avanza País, desarrollada en el Distrito Elías Soplan Vargas, también conocida como Segunda Jerusalén, en provincia de Rioja, el pastor eclesiástico Regner Pisco Salazar – representante eclesiástico y guía espiritual de la comunidad pentecostés – lanzó afirmaciones que abren un delicado debate sobre la relación entre religión, dinero y poder político. En el acto estuvieron presentes el candidato a la Alcaldía Distrital de Elías Soplín Vargas – Segunda Jerusalén, el candidato a la Alcaldía Provincial de Rioja y el candidato a la Gobernación Regional de San Martín por el denominado “movimiento del tren”.

En medio de un discurso cargado de referencias religiosas y políticas, Pisco Salazar cuestionó a quienes, según afirmó, sostienen que llegaron a ocupar cargos municipales financiando sus campañas exclusivamente con recursos propios. Su respuesta fue contundente: “¡Mentira, demonio! Aquí en este pueblo, la iglesia apoya económicamente a los candidatos”.

La frase, pronunciada públicamente durante un mitin político, plantea una interrogante que difícilmente puede pasar inadvertida: ¿qué significa exactamente que la iglesia apoye económicamente a candidatos y qué recursos estarían siendo utilizados para ese propósito?

El pastor evocó además como antecedente las obras ejecutadas durante la gestión del exalcalde Guillermo Altamirano, señalando que estas fueron posibles mediante un trabajo conjunto entre la municipalidad y la iglesia. Una cooperación que, en principio, podría formar parte de la participación social de una comunidad religiosa, pero que adquiere otra dimensión cuando se vincula directamente con candidaturas, campañas electorales y disputas por el poder público.

La controversia alcanzó un nivel todavía mayor cuando Regner Pisco Salazar aseguró que existía una supuesta “revelación de Dios” respecto al futuro político de la localidad y de la región. Según sostuvo, el Señorhabría determinado quiénes ocuparán laalcaldía distrital, la alcaldía provincial y las consejerías regionales, anticipando de esa manera el triunfo de la agrupación política presente en el mitin. La afirmación coloca la voluntad divina en el centro de una contienda cuya decisión, en un sistema democrático, corresponde exclusivamente a los ciudadanos mediante el voto.

El mensaje no quedó allí. El religioso también exhortó a quienes eventualmente ingresen a trabajar en las municipalidades a someterse a esta visión espiritual y realizó advertencias severas frente a posibles hechos de violencia y sicariatoen la zona. Todo ello ocurrió en un escenario eminentemente político, donde la presencia de candidatos y simpatizantes convertía cada palabra en un mensaje con potencial capacidad de influencia electoral.

Las declaraciones, difundidas por DiazTV, han generado cuestionamientos entre ciudadanos de San Martín, especialmente por la aparente convergencia entre autoridad religiosa, financiamiento político y poder municipal. La discusión ya no se limita a determinar quién tiene preferencias por uno u otro candidato; el asunto de fondo es mucho más sensible: ¿puede una organización religiosa convertirse en un actor económico y político determinante dentro de una campaña electoral?

La libertad religiosa permite que cada ciudadano tenga convicciones políticas y que las comunidades participen en la vida social. Sin embargo, cuando una autoridad espiritual afirma que una iglesia financia candidatosy, al mismo tiempo, sostiene que una revelación divina ha determinado quiénes serán los próximos gobernantes, surge una frontera que la ciudadanía tiene derecho a examinar con atención.

Porque una cosa es que un creyente apoye a un candidato por sus convicciones religiosas y otra muy distinta es que la autoridad espiritual de una comunidad pueda utilizarse para orientar o condicionar colectivamente el voto.

El debate adquiere también una dimensión ética desde la propia tradición cristiana. Éxodo 20:3 establece: “No tendrás dioses ajenos delante de mí”. Más allá de la interpretación teológica del pasaje, la referencia invita a una reflexión sobre el peligro de convertir el dinero, el poder político o la figura de un candidato en objetos de devoción o instrumentos de control sobre la conciencia de los ciudadanos.

En democracia, las autoridades no llegan al poder porrevelación divinasino por la voluntad expresada en las urnas. No son los pastores, los empresarios, los dirigentes partidarios ni las estructuras religiosas quienes deben decidir quién gobernará un distrito, una provincia o una región. Son los ciudadanos, mediante unvoto libre, informado y consciente.

Por eso, las declaraciones de Regner Pisco Salazar deberían abrir una discusión pública mucho más profunda sobre la transparencia del financiamiento electoral, los límites de la participación de organizaciones religiosas en política y la necesidad de preservar la independencia de las instituciones públicas frente a cualquier estructura de poder espiritual, económico o partidario.

Porque si realmente existe financiamiento religioso a candidatosla ciudadanía merece conocer su origen, destino y naturaleza; y si lo de la“revelación divina”es presentado como argumento para ganar votos, también merece ser debatido públicamente, no desde la confrontación religiosa, sino desde la defensa de la libertad de conciencia y la democracia.

En las urnas no debería imponerse la voz de quien dice conocer la voluntad de Dios, sino la voluntad libre de un pueblo informado.

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