Lic. Christian Marquina Alvan
Director de la CASA de la CULTURA sede Tarapoto
El informe PISA 2025 (Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes) —publicado por la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) el ocho de septiembre de 2026— expone una radiografía crítica del sistema educativo en América Latina que enfrenta su peor crisis de aprendizaje en décadas, marcada por una caída histórica en matemáticas y un profundo declive en comprensión lectora y ciencias. Dentro de ello, Perú presenta un leve avance en el área científica superando la barrera de los 400 puntos, pero sufre un desplome de nueve puntos en competencias matemáticas. En comprensión lectora, el panorama es todavía más alarmante registrando una caída histórica: perdió 18 puntos en comparación con el 2022, descendiendo drásticamente de 408 a 390 puntos (!). Esta severa caída significó el retroceso del sistema educativo peruano a un rendimiento inferior al del año 2015 (398 puntos).
El preocupante declive no es un fenómeno aislado, sino el reflejo de un desplome global. Más allá de las deficiencias presupuestarias crónicas y las brechas socioeconómicas de la primera infancia, el análisis internacional apunta hoy a factores contemporáneos disruptivos. LOS EXPERTOS VINCULAN DIRECTAMENTE ESTE DÉFICIT COGNITIVO Y ATENCIONAL CON LA FALTA DE CONCENTRACIÓN DERIVADA DEL USO INADECUADO DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL (IA) Y LA SOBREEXPOSICIÓN A PANTALLAS DIGITALES. Este retroceso nacional superó la tendencia de la crisis global pues el promedio de caída en comprensión lectora entre los países de la OCDE fue de 14 puntos (¡Perú cayó 18!) ¡Siete de cada diez niños peruanos no alcanzan los niveles más básicos de aprendizaje!
Estas pruebas son limitadas, reductoras a lo meramente cognoscitivo y mecano-materialista (pues no contemplan el desarrollo emocional, social, mental, moral, espiritual y la CREATIVIDAD, en la que el peruano descolla, viniendo hasta los japoneses a aprender de nosotros…) sin embargo, son solo la superficie o punta de ese gigantesco ‘iceberg’ de la decadencia integral generalizada, proceso de decadencia que ya viene avanzando desde hace más de un siglo. Recordemos que ya en 1951, el Premio Nobel de Medicina Dr. Alexis Carrel, alzó una advertencia de estremecedora vigencia: fascinado por las victorias de las ciencias de la materia inerte —la física y la tecnología—, el hombre transformó su entorno a costa de ignorar las leyes de su propia vida, hundiéndose en una manifiesta decadencia intelectual y moral. El señalaba que mientras las instituciones e industrias crecen de forma gigantesca, el calibre mental de los individuos no ha crecido al mismo ritmo para lograr dirigirlas, delatándose en la incapacidad de las élites, el aumento alarmante de las afecciones psiquiátricas y el triunfo de una vida vulgar que atrofia la atención voluntaria y la disciplina moral.
Carrel sitúa la raíz de esta quiebra en la desorganización de los pilares formativos del espíritu: la educación y el entorno familiar. La pedagogía moderna cometió el grave error de reducir la instrucción al adiestramiento memorístico, muscular o puramente intelectual, suprimiendo el esfuerzo personal, la concentración y la disciplina moral. Al mismo tiempo, la sociedad industrial propició la disolución del núcleo familiar y la abdicación de la enseñanza doméstica. En lugar de un hogar donde el niño crezca en contacto diario con adultos inteligentes y en una atmósfera de valores arraigados, la infancia fue entregada a escuelas masificadas y guarderías desde edad temprana. Para Carrel, esta sustitución amputó la misión natural e irremplazable de la mujer y de la madre como creadora y educadora de seres humanos de alta calidad biológica y mental. El “progresismo” en los gobiernos dio la estocada final…
Frente a esta ruina, Carrel hace eco y resuena receptivamente con las Enseñanzas del “circulo de pensadores”, sabios, Comisionados y Maestros de la Gran Tradición Iniciática en la milenaria MAGNA FRATERNITAS UNIVERSALIS (@magnafraternitasuniversalis) proponiendo una audaz reconstrucción fundada en la «Ciencia del Hombre» y en una revolución pedagógica e integral que debe trascender los meros diplomas para integrar armónicamente las actividades físicas, intelectuales, morales, estéticas y espirituales. Esta formación exige restaurar la autoridad del grupo familiar y devolver a la madre su papel de educadora en la primera infancia, la etapa más plástica y rica de la duración humana. Asimismo, plantea la creación de una «Orden tanto Científica como Sacerdotal» un “Consejo Superior” y un «Instituto del Hombre» libre de ataduras políticas, que guíen “al inmenso rebaño que vaga errante en la universal confusión.” (1951)
Ante la marea uniforme de la masa o “las aguas de la ignorancia representadas por la muchedumbre automático-materialista” (Raynaud de la Ferriere, 1959), Alexis Carrel, en unión con los Grandes Maestros de la Magna Fraternitas Universalis, nos inspira a erigir «islotes de conducta racional»: pequeñas comunidades y hogares que, bajo una disciplina rigurosa, preserven la dignidad, la meditación y el desarrollo equilibrado de todas las facultades humanas y la CIENCIA DEL VIVIR (Raynaud de la Ferrière, 1956). En última instancia, nos recuerdan que la civilización solo florece cuando la familia y la escuela dejan de fabricar seres en serie para enseñar al hombre a esculpirse a sí mismo.
Justamente esta es la suprema visión y misión que ha puesto en marcha operativa y concretamente la MAGNA FRATERNITAS UNIVERSALIS en varios países de toda América, El Caribe, Europa y Oceanía desde hace varias décadas ya, con miles de voluntarios, constituyendo por ello lo que el Maestre Dr. David Juan Ferriz Olivares (1991) indicaba: “La Magna Fraternitas Universalis, como expresión del Verbo Eternal, ES UNA ESPERANZA PARA EL MUNDO.”



