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San Martín al límite: El alto costo de mirar hacia otro lado. Estamos a tiempo, que la razón prevalezca

La defensa del medio ambiente, la lucha contra el tráfico de tierras y la urgente aplicación del ordenamiento territorial y urbano no son meras consignas de papel ni caprichos; son cuestiones de supervivencia para la regiónSan Martín.

El crecimiento desordenado y la ocupación informal de la tierra rural fracturan el equilibrio de los ecosistemas, aceleran la deforestación y dejan a miles de pobladores expuestos a desastres naturales, agravados por la vulnerabilidad frente a deslizamientos e inundaciones contemplada por el Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres (SINAGERD).

¿Para qué sirve entonces la Zonificación Económica y Ecológica (ZEE)?

Esta herramienta técnica es la brújula indispensable para definir qué actividades pueden realizarse en cada territorio según su vocación natural, protegiendo las fuentes de agua, los bosques y las zonas de riesgo. Sin embargo, su nula implementación real responde a intereses oscuros: choca frontalmente contra las redes de corrupción de mafias dedicadas al tráfico de tierras, la minería ilegal que desfila en el Registro Integral de Formalización Minera (Reinfo) y la ambición de grupos de poder que operan con total impunidad.

La región no puede seguir siendo tratada como una mercancía hipotecada a favor de clanes económicos y políticos.

Por ello, transparentar los fondos de las campañas electorales es un imperativo ético ineludible. La ciudadanía tiene el derecho absoluto de saber de dónde salen los recursos que financian a los candidatos fiscalizados por la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) y el Jurado Nacional de Elecciones (JNE). Cuando el dinero oscuro compra silencios y favores políticos, las instituciones se doblegan y el desarrollo regional se estrangula.

Este saqueo sistemático y el abandono planificado golpean directamente el corazón de la sociedad, empezando por la salud y educación para la niñez, relegadas crónicamente por la falta de financiamiento de centros de salud, postas médicas, profesionales y técnicos de la salud, hospitales sin medicinas, mafias que controlan los procesos; universidades públicas e infraestructura escolarsin profesores ni infraestructura, niños con desnutrición crónica.

No habrá verdadero progreso mientras los niños crezcan en aulas precarias y sin atención médica oportuna. Es urgente garantizar un acceso digno al trabajo y desarrollo productivo para nuestra gente del campo, respaldando iniciativas como los fondos de ProInnóvate y la articulación con el Centro de Innovación Productiva y Transferencia Tecnológica (CITE)frente al olvido estatal.

San Martín necesita luchar por maestros y policías verdaderamente comprometidos, así como por profesionales de todas las carreras y oficios que dignifiquen la región, cerrándole el paso a la mediocridad y a la corrupción enquistada.

Ante los cuestionamientos legítimos, la respuesta de los sectores aludidos suele ser la descalificación: bajo la creencia de que el que más grita, insulta y despliega ejércitos de troles gana la partida, se intenta silenciar el debate técnico y alturado con propuestas viables, lejos de la demagogia.

San Martín exige respuestas y acciones concretas, no más falsas revoluciones productivas, no más falsos mesías ni discursos vacíos. Basta de insultos y cortinas de humo. Es tiempo de poner fin a la impunidad y rescatar el futuro de la región, la decisión esta en nuestras manos, que la razón se habrá paso.

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