La iniciativa busca transformar el conocimiento sobre las plantas medicinales en una experiencia turística, articulando bienestar, interpretación ambiental y conservación del ACR Cordillera Escalera.
San Martín. En el caserío Progreso, distrito de La Banda de Shilcayo, comienza una nueva etapa para el turismo de bienestar y de naturaleza en San Martín. La Asociación de Conservación y Protección Ecológica Valle del Progreso inició la implementación de un proyecto que busca validar un modelo comunitario de turismo de bienestar y conservación basado en el cultivo sostenible, la interpretación ambiental y la valorización responsable de plantas medicinales, en la zona de influencia del Área de Conservación Regional Cordillera Escalera.
El proyecto forma parte de los proyectos ganadores del Concurso Emprendedores por Naturaleza, ACR+ financiada por Profonanpe que busca mejorar las condiciones para una gestion efectiva y sostenible del Área de Conservacion Regional Cordillera Escalera.
La propuesta parte de una realidad concreta: el Circuito Ecoturístico Cascadas del Progreso cuenta con una importante riqueza natural y una oferta vinculada principalmente a la recreación en naturaleza, pero existe una oportunidad para diversificar sus experiencias y generar mayor valor para el visitante. Al mismo tiempo, los conocimientos tradicionales asociados al uso de plantas medicinales permanecen principalmente en la memoria oral y requieren mecanismos que permitan su valorización sin generar presión en los bosques.
El proyecto propone convertir ese conocimiento en una experiencia turística especializada denominada “Baños de Bosque e Interpretación de Plantas Medicinales.
La experiencia integrará un jardín medicinal comunitario, una actividad guiada de baño de bosque y un componente vivencial de interpretación sobre plantas medicinales, identidad cultural y conservación. Todo ello bajo criterios de bajo impacto, manejo sostenible, capacidad de carga y participación de guías comunitarios capacitados.
El jardín medicinal comunitario tendrá además una función estratégica: permitir el cultivo y manejo de especies nativas priorizadas, reduciendo la necesidad de extracción directa de plantas y convirtiéndose en un espacio para la educación ambiental y la interpretación de la biodiversidad.
Más que crear una actividad turística adicional, la iniciativa busca articular biodiversidad, conocimiento local, bienestar y economía comunitaria en una experiencia que contribuya a generar ingresos compatibles con la conservación.
Uno de los elementos centrales del proyecto es su carácter comunitario. La propuesta contempla fortalecer las capacidades técnicas y organizativas de 32 socios de la Asociación Valle del Progreso, con énfasis en interpretación ambiental, atención al visitante y gestión de un modelo de negocio sostenible.
El proceso contempla la implementación del jardín medicinal, el diseño de la experiencia turística, el fortalecimiento de capacidades, la realización de pruebas piloto con visitantes y la validación del modelo de negocio.
De esta manera, la comunidad no será únicamente beneficiaria de la iniciativa, sino que tendrá un papel activo en la construcción, gestión y futura operación de la experiencia turística.
Emerson Leonardo Canario, presidente de la Asociación de Conservación y Protección Ecológica Valle del Progreso, destaca la importancia de esta nueva etapa para la organización:
“Para nosotros este proyecto representa una oportunidad para seguir demostrando que conservar nuestro territorio también puede generar oportunidades para las familias. Queremos poner en valor nuestros conocimientos sobre las plantas medicinales y ofrecer a los visitantes una experiencia diferente, pero siempre cuidando el bosque y respetando la vida ”.
La iniciativa también busca que el crecimiento turístico esté acompañado de mecanismos de conservación. Entre sus objetivos se encuentra reducir la presión sobre las plantas medicinales mediante su cultivo controlado, fortalecer la educación ambiental de visitantes y población local y generar ingresos compatibles con la conservación del ACR Cordillera Escalera.
Para ello, el proyecto contempla protocolos de manejo sostenible, una experiencia turística de bajo impacto, capacitación de guías comunitarios y pruebas piloto que permitan evaluar tanto la viabilidad técnica y operativa como la aceptación de los visitantes y su disposición de pago.
La propuesta se suma así a la experiencia que la Asociación Valle del Progreso viene desarrollando a través del Circuito Ecoturístico Cascadas del Progreso, organización que cuenta con experiencia en turismo de naturaleza, educación ambiental, conservación, manejo de visitantes y articulación con actores locales.
Con la implementación de este proyecto, Progreso busca ampliar su propuesta turística y avanzar hacia experiencias donde el bosque no sea únicamente un escenario para visitar, sino también un espacio para aprender, conectar y valorar la biodiversidad.
La apuesta es que las plantas medicinales, los conocimientos locales y el paisaje amazónico puedan convertirse en elementos de una experiencia turística diferenciada, capaz de generar bienestar para el visitante y, al mismo tiempo, oportunidades económicas para las familias que contribuyen a conservar.
El proyecto tiene una duración prevista de ocho meses y busca culminar con la validación de un modelo comunitario de turismo de bienestar que pueda contribuir a diversificar la oferta del Circuito Ecoturístico Cascadas del Progreso y fortalecer su desarrollo como destino de naturaleza, bienestar y conservación.
La implementación estará liderada por Jhina Vásquez López, coordinadora del proyecto, junto con el equipo técnico conformado por Martha del Castillo Morey , Elizabeth Arévalo Torrejón, Edgar Salas Reategui y Eva Samillan Montenegro, con la participación de organizaciones e instituciones aliadas.
Entre los socios del proyecto se encuentran Cotton Nation, la Cámara de Comercio, Producción y Turismo de San Martín y la Jefatura del Área de Conservación Regional Cordillera Escalera.
En Progreso, la conservación empieza a tomar una nueva forma: un bosque que, además de protegerse, puede convertirse en una fuente de conocimiento, bienestar y oportunidades para las familias que lo cuidan.



