Rioja, San Martín.
Desde octubre, cuando el calendario empieza a acercarse al Carnaval Riojano 2027, en un rincón de Rioja las máscaras comienzan a cobrar vida. Entre papel, yeso, resina, pintura y creatividad, el artista escultor Elvis Lenis Haya Mendoza prepara, en su Taller Artístico Paticueva, los rostros que, meses después, saltarán, correrán y llenarán de color las calles durante una de las celebraciones más emblemáticas de la Amazonía peruana.
Nacido en Rioja en 1992, Elvis Haya convirtió desde muy joven una tradición de su pueblo en una forma de vida. Su acercamiento a las máscaras del Carnaval Riojano comenzó de manera autodidacta y estuvo marcado por las enseñanzas de un antiguo integrante de la tradición de los Diablos de Rioja. Años después, su formación como escultor en la Escuela Nacional Superior Autónoma de Bellas Artes del Perú, donde culminó sus estudios en 2024, le permitió perfeccionar una práctica que hoy comparte con nuevas generaciones.
Para Elvis, una máscara no es solamente una pieza artística: es memoria, identidad y patrimonio. Por ello, uno de sus mayores sueños es que Rioja pueda ser reconocida como una “ciudad de mascareros”, formando a niños, jóvenes y adultos capaces de aprender, crear y transmitir esta expresión cultural.

En Paticueva, esa visión se transforma también en una experiencia para el viajero. El visitante puede recorrer el taller, conocer la historia de las máscaras y descubrir a los personajes vinculados con la Danza de los Diablos de Rioja. En el segundo nivel se encuentra una exposición de máscaras tradicionales, donde se explica su elaboración y significado, además de ofrecer piezas para quienes desean llevarse un recuerdo auténtico de la ciudad.
Pero Paticueva propone algo más: vivir la tradición. En su espacio fotográfico, los visitantes pueden vestirse como Diablos de Rioja y convertirse, por unos minutos, en protagonistas de la fiesta. La experiencia continúa con un taller en el que cada participante recibe una mascarita en blanco para pintarla libremente. Niños, jóvenes y adultos pueden crear su propia pieza y llevarla consigo como recuerdo de su paso por Rioja.
El recorrido concluye con una pequeña tienda cultural que reúne máscaras, tazas, rompecabezas, Funkos, kits de regalo y otros productos vinculados con el arte y la identidad riojana.

La trayectoria de Elvis también trasciende las máscaras. Como escultor, trabaja el papel, metal, resina, yeso, cemento y cerámica, creando desde piezas pequeñas hasta esculturas monumentales destinadas a espacios públicos y privados. Su mirada hacia el patrimonio también llegó al lenguaje audiovisual con el cortometraje “Los Shapingullos de Quinapata”, vinculado con la memoria y las expresiones culturales de la región.
Actualmente, además de dirigir Paticueva, preside la Asociación Cultural Diablos de Rioja – Los Ñaupas, desde donde participa en la preservación y transmisión de esta tradición.
Así, mientras los primeros meses de preparación avanzan, las máscaras esperan pacientemente su momento. Desde octubre, Paticueva se convierte en un pequeño laboratorio de la fiesta, un lugar donde la tradición se moldea con las manos y donde cada rostro anuncia que el Carnaval Riojano 2027 está cada vez más cerca.
Paticueva no propone solamente mirar una máscara: propone conocerla, crearla, vestirla y llevarse consigo una parte de Rioja.
Horario de visitas: lunes a domingo, de 10:00 a. m. a 4:00 p. m. y de 7:00 p. m. a 10:00 p. m.



