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La caricia sepultada

“Los dos príncipes”, en un poema publicado por José Martí en 1889 en la revista La Edad de oro dedicada a los niños de América. El poema expone la muerte de dos príncipes uno de la realeza y otro campesino.

Sobre el autor

José Julián Martí Pérez (Cuba 1853 – 1895) fue político, diplomático, poeta, ensayista, periodista y filósofo. Junto al nicaragüense Rubén Darío y los peruanos José Santos Chocano y Manuel Gonzales Prada es considerado iniciador del modernismo literario en Hispanoamérica. Destacan en su producción: Versos sencillos (1891) y Versos libres (1882). Mención especial merece el poema IX de sus Versos Sencillos titulado “La niña de Guatemala”. Basado en su propia experiencia. Los versos aluden a la muerte de una joven que falleció por el desengaño que él le causó al casarse con otra, trascribo unos versos: Ella, por volverlo a ver / salió a verlo al mirador; / el volvió con su mujer, / ella se murió de amor.

Sobre el poema “Los dos príncipes”

El poema presenta la muerte de un príncipe de la realeza y otro campesino. Bajo el título del poema Martí inserta la frase (“Idea de la poetisa norteamericana Helen Hunt Jackson.”) reconociendo que se inspiró en el poema El príncipe ha muerto de Helen Hunt, poetisa estadounidense, a quien conoció personalmente.

Los dos príncipes

(Idea de la poetisa norteamericana Helen Hunt Jackson.)

I

El palacio está de luto
y en el trono llora el rey,
y la reina está llorando
donde no la pueden ver:
En pañuelos de holán fino
lloran la reina y el rey:
los señores del palacio
están llorando también.
Los caballos llevan negro
el penacho y el arnés:
los caballos no han comido,
porque no quieren comer:
El laurel del patio grande
quedó sin hoja esta vez:
todo el mundo fue al entierro
con coronas de laurel:
–¡El hijo del rey se ha muerto!
¡Se le ha muerto el hijo al rey!

II

En los álamos del monte
tiene su casa el pastor:
la pastora está diciendo
«¿Por qué‚ tiene luz el sol?»
Las ovejas, cabizbajas,
vienen todas al portón:
¡Una caja larga y honda
está forrando el pastor!
Entra y sale un perro triste:
canta allá adentro una voz
«Pajarito, yo estoy loca,
Llévame donde él voló!»:
El pastor coge llorando
la pala y el azadón:
abre en la tierra una fosa:
echa en la fosa una flor:
–¡Se quedó el pastor sin hijo!
¡Murió el hijo del pastor!

La muerte a deshora

En el poema, Martí trata el tremendo dolor que causa en los padres la muerte de un hijo, pero lo hace con tal belleza literaria que el poema suaviza la angustia de la muerte. La muerte de un hijo es sin duda una muerte a deshora, una tragedia que rompe el orden cronológico y biológico de la vida. Los padres que entierran a un hijo no solo sepultan descendencia, sepultan también la felicidad de acariciar al hijo amado, quedando con los brazos mutilados de abrazos infantiles con una llaga eterna que trastorna por completo sus vidas.


Fuentes consultadas:

Google. Poemas del alma. http://.poemasdelalma.com
Google. Blogger.com. http://.cristinabetarte.com

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