Motor económico y alimentario nacional. En la selva tenemos 249,400 hectáreas, lo que consolida al arroz como el cultivo transitorio con mayor superficie de siembra a nivel nacional.

El sector agrícola nacional sigue consolidando su importancia fundamental en el desarrollo económico y la alimentación del país. La producción peruana de arroz alcanzó las 3.7 millones de toneladas en 2025, impulsada por el esfuerzo directo de más de 74 mil productores, vinculados en su mayoría a la agricultura familiar, según informó el viceministro de Desarrollo de Agricultura Familiar e Infraestructura Agraria y Riego del Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego, José Luis Bustamante Solís. Durante el año pasado se instalaron un total de 430 mil hectáreas de este cereal a nivel nacional, distribuyéndose el 42% en la costa (180,600 hectáreas) y el 58% en la selva (249,400 hectáreas), lo que consolida al arroz como el cultivo transitorio con mayor superficie de siembra a nivel nacional.
El impacto de este cultivo trasciende el ámbito productivo para convertirse en una columna vertebral de la economía rural y social. El año pasado, la producción arrocera aportó S/ 2,757 millones al Valor Bruto de la Producción Agrícola, generando alrededor de 50 millones de jornales al año y brindando ocupación a más de 1.5 millones de personas en actividades que abarcan desde la siembra hasta la transformación y comercialización. En reconocimiento a este trascendental aporte, mediante la Resolución Ministerial N.° 0376-2025-MIDAGRI, se instituyó el 3 de octubre como el Día Nacional del Arroz Peruano, una fecha orientada a revalorar el trabajo de los agricultores y el impacto del grano en la seguridad alimentaria. Asimismo, el presidente de la Asociación Peruana de Productores de Arroz (Apear), Hermitanio Rojas Rafael, destacó que el cereal se cultiva en 18 regiones del país, sobresaliendo en la costa las regiones de Piura, Lambayeque, La Libertad y Arequipa, mientras que en la selva destacan San Martín y Amazonas.

Valorar el arroz en nuestra mesa significa reconocer el arduo trabajo de miles de agricultores familiares; garantizar su competitividad y sostenibilidad es asegurar el futuro alimentario y económico de todo el Perú.



