Segunda y última entrega
Autor: Cristian E. Vizconde García, Magíster en Arqueología Andina
Fotos: Programa de Investigación Arqueológica con Fines de Conservación Parque Nacional del Río Abiseo (HC1) 2026-2027 de la Dirección Desconcentrada de Cultura de San Martín/MINCU
Diseños arquitectónicos que se destruyen y otros en riesgo de perderse
La campaña de 2026 realizó labores de limpieza en las estructuras E1, E7, E8 y E9 para su evaluación y diagnóstico de conservación. Sin embargo, de manera observacional, también se reconoció que la estructura llamada E2, que conserva una fila de representaciones de aves junto con otra fila de diseños espirales, está en riesgo de colapso. La preocupación no se limita a la estabilidad física, sino a la preservación de las representaciones que forman parte de su valor único, arqueológico y cultural.
Algo similar sucede con la estructura E5 con un potencial riesgo de colapso debido al empuje de los árboles, además sus representaciones humanas están perdiendo sus cabezas y otros componentes. La estructura E7 comparte esta problemática (dos cabezas yacen caídas al pie del muro) y sus diseños también pueden perderse. En la estructura E8, por su parte, se identificaron árboles y plantas sobre muros y escaleras, así como diseños en los paramentos internos cuya conservación se encuentra amenazada.
Podemos aseverar que cuando se pierde un elemento arquitectónico original, no solo desaparece una parte física, sino que también se pierde la información histórico – arqueológica que será imposible de recuperar. Los diseños, las técnicas constructivas, sus decorados, el estilo arquitectónico y las relaciones entre todas sus partes contienen información sobre la sociedad del Gran Pajatén. Su pérdida significa también su desaparición sociocultural.

Del diagnóstico a la intervención
La presente campaña también permitió documentar la situación crítica de la estructura E1, en la que la Dirección Desconcentrada de Cultura de San Martín realizó una intervención de emergencia. La experiencia demuestra la importancia de atender situaciones críticas mediante acciones oportunas, sin perder de vista la necesidad de una evaluación integral del monumento.
Los resultados obtenidos hasta ahora nos permiten identificar problemas concretos y reconocer que algunos sectores necesitan más intervención. En determinados casos será necesario evaluar y ejecutar medidas de estabilización; en otros, controlar el ingreso y la circulación del agua, y en otros reducir los factores de deterioro o implementar protecciones temporales.
Entre las medidas que contempla el programa se tienen propuestas de apuntalamiento, drenaje y cubiertas temporales, sobre la base de la síntesis de los resultados y el trabajo de gabinete. Y si bien hay un sentido de urgencia, esto no significa intervenir indiscriminadamente ni reconstruir el monumento. Se trata de establecer prioridades y acciones planificadas, es decir, actuar primero donde exista mayor riesgo y evaluar cada medida con el rigor que exige un patrimonio de estas características.

Conservar el Gran Pajatén es una responsabilidad colectiva e inevitable
Los resultados de nuestra campaña 2026 plantean dos vertientes complementarias. La primera consiste en continuar investigando el Parque Nacional del Río Abiseo, representado por el Gran Pajatén y sus asentamientos asociados, pues existen muchos vacíos en su conocimiento y comprensión. La segunda consiste en preservar las construcciones y edificios que hoy se encuentran expuestos a procesos de deterioro progresivo.
Ambas tareas requieren continuidad, planificación y recursos humanos especializados. También necesitan una articulación entre la investigación arqueológica, la conservación arquitectónica, la documentación técnica y el conocimiento del entorno natural. El Gran Pajatén no puede comprenderse ni conservarse al margen del ecosistema en el que se encuentra.

Nuestra campaña ha permitido reconocer nuevas evidencias, ampliar la documentación de los sitios asociados y precisar problemas de conservación que requieren atención. El siguiente desafío es convertir esa información en prioridades de actuación y en medidas técnicamente sustentadas que permitan reducir los riesgos identificados.
El Gran Pajatén es mucho más que un destino remoto, exótico o una imagen representativa de la Amazonía peruana. Es un testimonio excepcional de nuestro pasado peruano, un patrimonio singular y único cuya preservación exige decisiones oportunas, conscientes y una responsabilidad sostenida por parte de las instituciones y de la sociedad.
Su valor no reside únicamente en lo que hoy vemos, sino también en la información que sus edificios cobijan y en el conocimiento que las futuras generaciones podrán obtener de ellas como sus diversos valores. El Gran Pajatén no sólo requiere ser investigado, necesita ser conservado. Cada estructura documentada, cada diseño preservado y cada medida oportuna de conservación contribuyen a evitar que una parte irremplazable e irrepetible de su historia desaparezca. Mientras más rápido actuemos, evitaremos su pérdida, porque el tiempo también es un factor de deterioro cuando no se actúa.


