Ley antiforestal 2.0: el “sí” que San Martín nunca dio
Las plantas me enseñaron que la casa de todos, wasinchik, se cuida con orden, rectitud y siendo guardianes de la verdad, no dueños de ella.
El 9 de septiembre, la Comisión de Medio Ambiente de la Cámara de Diputados pidió al Gobernador Regional de San Martín su opinión técnica sobre el PL 088/2026-2031-CD, la llamada “ley antiforestal 2.0”. Respondió la Dirección Regional de Agricultura, con franqueza: remitía “la postura de este sector”.
La redactó su Oficina de Planeamiento y Estadística Agraria, que recibió el pedido el 14 de septiembre y firmó su opinión a las nueve de la mañana del 15. Califica el proyecto de “pertinente” y celebra que permita titular en pendientes mayores al 25 %, por adecuarse “a la realidad topográfica” del departamento. No contiene análisis jurídico ni recoge la opinión de la Autoridad Regional Ambiental.
El dictamen del 26 de octubre convirtió esa opinión sectorial en otra cosa: “El Gobierno Regional de San Martín, desde el punto de vista legal, concluye que (…) resulta VIABLE”. Ni hubo análisis legal, ni aparece la palabra “viable”, ni existe una posición institucional del Gobierno Regional.
La omisión pesa más por la historia. San Martín fue el primer gobierno regional en demandar la Ley 31973 ante el Tribunal Constitucional, en enero de 2024. En febrero de 2025, el Tribunal anuló la suspensión de la zonificación forestal y recordó que las tierras forestales y de protección siguen siendo patrimonio de la Nación aunque hayan perdido sus árboles.
El PL 088 va en sentido contrario: define lo forestal por la cobertura de bosque al 2020 y abre la titulación en tierras de protección. Que el departamento que defendió sus bosques ante el Tribunal aparezca hoy respaldándolo es el resultado de una consulta mal respondida y peor citada.
Aún hay tiempo para corregirlo: una opinión institucional que integre a la ARA y descanse en la ZEE y la zonificación forestal. Callar también es opinar y, en este caso, conceder una “viabilidad” que nunca tuvo fundamento. Ser guardianes de la verdad empieza por saber quién firma por nuestros bosques.



